*Si LuChAs PuEdEs PeRdEr, Si No LuChAs Ya EsTáS pErDiDo*

SiGo CaMiNaNdO sIn DeTeNeRmE y CaDa PaSo QuE dOy Me DeScUbRe HaCiA dOnDe VoY.

sábado, 12 de marzo de 2011

Aunque cueste, el objetivo siempre ha de ser avanzar


Hay veces en las que parece que no soy yo misma la que hablo, es la maldita enfermedad que me transforma en algo que no soy y hace que diga y haga cosas que en realidad no siento. Aunque evidentemente soy la única responsable de mis actos estoy segura que de no estar enferma muchas veces actuaría de diferente manera, puesto que sin la enfermedad sería YO, simplemente Yo, sin mascaras, sin disfraces, sin este lastre...

En ocasiones me muestro como enfadada con el mundo y por ello me aislo pero en realidad tan solo estoy enfadada conmigo misma. Como no puedo controlar el mundo exterior me empeño en controlar mi mundo interior, un mundo que resulta muy difícil de traspasar para el resto de personas, porque es como si hubiese formado un muro que me rodea y que me protege del exterior, de mis miedos... cuando en realidad lo que necesito es protegerme de algo que no se ve, no se toca pero se siente en lo más adentro, mis propios fantasmas.

Pero ese muro cada vez es más frágil y de vez en cuando hago una excepción y dejo que alguien lo traspase. Durante mucho tiempo me autoconvencia de que era mejor estar en soledad (y de vez en cuando sigo cayendo en esa idea) para que nadie pudiese dañarme cuando los sentimientos ya fuesen de amistad o amor empezasen a aflorar. Pero ahora se que es mejor poder contar con alguien, que necesito de gente, de mi gente... que es preferible correr el riesgo a que te puedan hacerte daño que privarte del afecto, cariño... que en la vida puedes llegar a dar y recibir.

Que hay personas que nos acompañan solo parte del camino y duele ver como después se marchan pero durante esa parte del trayecto también nos aportan aprendizaje, otras personas llegan para quedarse y aunque son las menos son las que realmente merecen la pena... y no quiero seguir privándome de todo lo que puedo llegar a vivir si dejo de lado mi burbuja. Habrán cosas buenas, malas... pero tendré que aprender a lidiar con ellas de una forma sana, dejando de focalizar los problemas en mi para hacerme daño en un intento vano de no sentir lo que realmente me duele. Cuesta horrores pero creo que estoy en el camino!! Tengo momentos de "lucidez" y "claridad" en los que toda esa teoría que está instalada en mi cabeza empieza a cobrar sentido aunque también es cierto que ese sentido aunque en el fondo siempre sé que está ahí muchas veces parece desaparecer.

Al menos miro atrás y aunque lo he vivido en mis carnes, aunque lo he sufrido... no me reconozco en ciertos actos y eso es señal de que ya no me encuentro en un peldaño tan bajo.

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Escrito por mí el 11 de Mayo de 2009:

Otra noche sola en casa, encerrada en mis pensamientos. Trato de autoconvencerme de que tengo que comer algo aunque no quiera y me dirijo a la cocina a coger un trozo de queso, me lo llevo a la boca y sin quererlo despierto a la bestia, ya no puedo parar... arraso con todo lo que encuentro por la nevera, empiezo a devorar a una velocidad vertigínosa. Trato de detenerme a tiempo pero no lo consigo, la ansiedad que siento es superior a mí y a mi deseo de parar.


Empiezo a fustigarme, a repetirme una y otra vez que de seguir así acabaré siendo una auténtica vaca. Me pregunto dónde está mi autocontrol, por qué no puedo encontrar la estabilidad, el término medio entre no probar bocado y atracarme ,aunque a veces son atracones subjetivos (no me excedo en cantidad pero si en el tipo de comida que escojo)


Y ahí estoy de nuevo, frente a la taza del water a pesar de mis promesa de evitar a toda costa volver a vomitar que en ese mismo instante queda convertida en meras palabras... no puedo dejar toda esa comida dentro de mí. Y trato de librar inutilmente a mi estómago pero sobre todo a mi mente de todo lo que me pesa.


Me castigo una y otra vez hasta que noto como mi boca y mi garganta empiezan a arder fruto de los ácidos, hasta que siento un dolor indescriptible en mis costillas y noto el amargo sabor de la sangre en mi boca. Es entonces cuando me invade el miedo, cuando me pregunto que estoy haciendo con mi vida, cuando me planteo la posibilidad de que algún día llegue el último vómito y no sea por que yo lo decida, si no porque mi cuerpo no resista ninguno más, entonces es cuando digo basta. Pero a pesar de ello durante unas fracciones de segundo incluso la idea de mi propia muerte parece que deja de importar y me siento libre, menos pesada... Vuelve la lucha entre las dos fuerzas internas.


Me miro en el espejo y observo atentamente el aspecto tan lamentable que presento. Mis ojos están completamente rojos, llenos de lagrimas provocadas por el esfuerzo, lagrimas que han arrastrado todo el maquillaje a su paso, dejando más visible el blanco de mi pálida piel. Me quedo allí parada frente al espejo, el tiempo parece detenerse frente a mí. Me odio, odio lo que soy, en lo que me he convertido... y rompo a llorar.


Duele mirar hacia atrás pero también me ayuda a mantenerme en alerta. Saber hasta donde he llegado a caer hace que trate por todos los medios de continuar avanzando y hacerlo con uñas y dientes para evitar retroceder y caer en lo mismo.


1 comentario:

  1. Me encanta el título del post, y también la enorme diferencia que hay entre un escrito y otro.
    Has de sentirte orgullosa por todo lo que has avanzado, que es muchísimo, además, eres plenamente consciente de la enfermedad y de todo lo que te quita, y ese es uno de los pasos más importantes (me lo dijo hace poco una psiquiatra).
    Yo creo que podrás desprenderte de esta enfermedad que te roba el tiempo y finalmente la vida, al igual que yo también tengo esperanzas de poder.

    Por cierto, me encantaría hablar contigo de algo, pero directamente (por teléfono, por ejemplo). Si quieres te doy mi fijo y así hablamos con más tranquilidad, ¿vale?

    Un abrazo muy fuerte, y a seguir avanzando.

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