*Si LuChAs PuEdEs PeRdEr, Si No LuChAs Ya EsTáS pErDiDo*

SiGo CaMiNaNdO sIn DeTeNeRmE y CaDa PaSo QuE dOy Me DeScUbRe HaCiA dOnDe VoY.

lunes, 30 de agosto de 2010

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Da comienzo la fiesta de disfraces. Las luces y la música parecen invitarme a que me conceda la libertad de ser como me gustaría ser en realidad y me dejo llevar, sigo el rítmo que las notas musicales van formando...bailo, me rio al tiempo que la vergüenza y la inseguridad desaparecen, al menos aparentemente, pero tan solo es una fachada. El vacío sigue donde estaba, me siento pequeña, muy pequeña rodeada de tanta gente pero yo sigo bailando y hablo y hablo a la espera de que el vacío que siento se harte y se vaya.

Mi mente deja espacio para los sueños y las fantasias que quizás no consiga llevar a cabo, pero en ese instante me siento capaz de todo, de comerme el mundo si es necesario para impedir que sea él el que me acabe engullendo. Mi cuerpo se contonea por inércia al rítmo de la música y las luces, pero mis pensamientos acuden frenéticamente a mi cabeza y giran en otra dirección. Estoy ahí pero al mismo tiempo estoy en otro lugar, en el que más miedo me da. Hago un repaso a mi pasado, a mi presente y sobretodo a mi futuro y siento que no lo tengo.
Empiezo a plantearme las cosas y los pasos que tendré que dar, no puedo continuar por más tiempo quieta, pero me siento tan paralizada... Pienso: quiero escribir, lo haré. Quiero estudiar,lo puedo hacer. Me apetece viajar, ¿por qué no hacerlo?

Intento autoconvencerme de que todo es cuestión de esfuerzo, de intentarlo, de pasar página y cerrar capítulos que hacen daño... Si otros han podido ¿por qué no voy yo a poder?

¿Por qué no voy a poder? ¿Por qué no voy a poder?... Por el simple hecho de que lo intento e intento y no me siento mejor, porque los recuerdos me siguen golpeando y continuan atándome y doliendo. Y pienso ¿para qué? ¿para qué probar hacer algo si tan solo hay una posibilidad entre un millón de conseguirlo? ¿para qué intentar algo si puede que sea demasiado tarde? ¿para qué esforzarme si resulto más que mediocre en cualquier cosa que hago?

Los efectos que se han producido en mí esta noche fruto de lo artíficial se van pasando y los pies vuelven a tocar el suelo, yo vuelvo a darme de bruces con la realidad y todo lo que me parecía alcanzable se vuelve más y más lejano, simples fantasías y locuras poco factibles y practicamente imposibles para alguien como yo. Sin confianza en mi misma, sin ilusión, sin ganas o con ellas haciendo acto de presencia de forma muy esporádica pero sin fuerzas que consigan acompañar esas ganas.

Nunca creí en la depresión como tal, yo la entendía como una falta de voluntad, una forma de echarse a perder... Nunca creí en ella hasta que se adueñó de mí.

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lunes, 23 de agosto de 2010

Frío

Siento como una especie de escalofrío recorre mi cuerpo y va introduciéndose lentamente por los poros de mi piel hasta adentrarse en mis huesos a modo de punzadas similares a las que deben sentirse con cientos de agujas clavadas por todas y cada una de las extremidades que constituyen el cuerpo humano.

Me enrosco en la cama cual ovillo en un intento de entrar en calor. Y tiemblo, no sé si fruto de los nervios o por el frío que siento y que me sigue calando. Lo noto sobretodo en la espalda, me duele, como duele... Mis manos y mis pies están completamente helados.
Me meto en la ducha. Necesito una ducha de agua caliente, mi cuerpo debe estar a muy poca temperatura en este momento pues el regulador del grifo está al nivel máximo y el agua debería abrasarme la piel... y por el contrario lo único que consigue es que me sienta bien, que me sienta a gusto allí dentro dejando que el agua me recorra y termine con este frío.


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"La vida debería ser como un calendario. Cada día se debería poder arrancar una página para iniciar otra en blanco. Pero la vida es como una capa geológica. Todo se acumula, todo influye. Todo contribuye. Y el aguacero de hoy puede suponer el terremoto de mañana"- Lucía etxebarria

jueves, 12 de agosto de 2010

¿Creemos lo que vemos? o ¿vemos lo que creemos?


-"Tu cuerpo necesita energía para funcionar, necesita combustible y ese combustible se encuentra en los hidratos de carbono, es decir, los azúcares, azúcares que no te permites. ¿Y qué hace tu cuerpo? Pues tirar de los lípidos, es decir, de las grasas, tira de las grasas que tú no tienes. Y entonces ¿a qué recurre tu cuerpo? A las proteínas, que es como si te estuvieras devorando a tí misma, y es lo único que te queda asique como no lo cuides pues TE ESTÁS JUGANDO LA VIDA"


- Mirate al espejo.
- Es horrible.
- No, no es horrible.
- Si lo es, no me gusta nada, doy asco.
- Pues mirate otra vez, igual es que no te has visto bien.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Recuerdos, siento que me rompo en pedazos.

Tan solo cicatrices que no desaparecen... y no solo no desaparecen si no que siguen doliendo.

Cada cosa, cada calle, cada lugar me trae recuerdos dolorosos. Paseo por las calles y cada una de ellas me recuerda los largos paseos solitarios que han tenido lugar durante todos estos años, los días en los que vagaba sin rumbo fijo y que dejaba que las horas pasasen hasta sentir el dolor en mis piernas por sobrecargarlas con las caminatas. Cada parque me trae a la memoria las horas que permanecía sentada en alguno de sus bancos porque necesitaba estar sola y en casa no podía porque se suponía que tenía que estar en clase. Las farmacias a las que recurría desesperada. Los bares y el centro comercial en los que he acabado frente al w.c. Las tiendas en las que compraba algún dulce que no me solía permitir para que posteriormente acabara tambien por el desagüe...

En mi casa, los ayunos, las tardes de pequeños atracones, vómitos y otras tantas cosas... Los días que pasaba, y a decir verdad vuelvo a seguir pasando, subida en una báscula o frente al espejo. Las mentiras, las mascaras, los comentarios, las broncas, la indiferencia fingida, el sentimiento de soledad que se me clava (se puede estar solo de muchas maneras), el estrés de ocultar comida, los espejos, las fotos, la ansiedad, las excusas, las noches de llantos, los intentos frustrados de fingir normalidad para evitar que se preocuparan de mí... y otros recuerdos que guardo para mí.

Creo que en algunos aspectos he avanzado pero siento que los recuerdos dolorosos me tienen demasiado anclada y tiran de mí hacia la dirección opuesta a la que quiero avanzar. Mis planes de vida, las ilusiones en las que cuando aparece la calma consigo pensar están absolutamente eclipsadas, empañadas por esos recuerdos. En ocasiones ni siquiera sé lo que quiero o lo que siento y mucho menos lo que verdaderamente necesito... simplemente tengo tantas capas envolviéndome y protegiéndome que ni yo misma logro entrar hasta el núcleo y descifrarlo.

Necesito irme lejos, aislarme... Aunque la realidad es que lo ideal sería aislarme de mi misma sé que eso es imposible por lo tanto desecho esa idea y dejo que me invadan otras algo más factibles. No quiero más espejos, ni más básculas, ni móviles, ni metros... No quiero nada.

No soporto que la gente siga creyendo que los trastornos de alimentación son un capricho, algo insignificante, que basta querer dejarlo para poder hacerlo (porque a parte de querer hace falta bastante más), no soporto que digan que quienes estamos enfermos/as es por que queremos, que somos superficiales e incluso lo último que he llegado a oír (de alguien que me dolió escucharlo), gilipollas ¿Cómo voy a esforzarme por explicar lo que me ocurre a alguien que cataloga a quienes lo sufren de gilipollas? Porque deduzco que para esa persona yo soy gilipollas. Si de verdad supieran hasta que punto pueden llegar a doler sus comentarios estoy segura de que se ahorrarían muchos de ellos.


¿Cómo explico que no solo es el deseo de sentirme delgada el que me mueve? ¿Cómo tengo que decir que me siento mal por varios motivos que les escapan a muchos y el no encontrarme en condiciones de enfrentarme a ellos acaba desembocando en lo único que me hace sentir aunque sea por un instante mejor? ¿Cómo hago entender que es lo único con lo que consigo ocupar mi tiempo y mi mente para no pensar en lo que me duele y escapa de mi control? Que haciéndolo me siento mal porque siento que fallo a los demás y que me fallo a mí misma, siento que hago daño y me duele no sabeis hasta que punto... pero a pesar de ello vuelvo a caer porque no haciéndolo me siento aún peor. Un círculo vicioso, lo hago y me siento mal por haberlo hecho asique como me encuentro peor vuelvo a recurrir a ello para aliviar mi culpa y entonces me siento peor y así una y otra vez. ¿Cómo decir que sé que objetivamente estoy delgada aunque yo no lo vea y que por eso trato de ocultar mis brazos para no generar comentarios, para no seguir preocupando pero que al mismo tiempo no entra en mi cabeza la idea de subir de peso, no lo asimilo y es entonces cuando vuelvo a bajar? En algunos momentos solo intento estar más cerca de desaparecer porque aunque verdaderamente quiero estar bien no sé cómo salir por fin de todo esto, sobretodo de esta depresión que siento que se me escapa de las manos.

Insisto, quiero irme lejos... Habrá quien vea esta idea como un intento de huir, de no afrontar, puede ser, no lo niego. Pero yo lo veo más bien como algo temporal, incluso podría decir que algo contrario a la huida. Yo lo siento como una manera de reencontrarme conmigo misma, un período de autoconocimiento. Un modo de acelerar ese proceso de reencuentro que en ocasiones parece haber empezado a producirse aunque de una forma esporádica, como si de una luz intermitente se tratara, una luz que se enciende por un momento y que posteriormente se acaba de nuevo apagando para dejarme de nuevo a oscuras y contagiar a mi mente de esa oscuridad. Un modo de empezar sin que me influyan y paralicen los recuerdos, una forma de disipar las dudas e indecisiones que me desbordan.

De todos modos sea por huida o por autoconocimiento, no me voy a ir a ningún sitio de momento, tengo demasiado aquí... como para irme a ningún otro lugar, hay ciertas cosas y ciertas personas a las que no podría renunciar.


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Hoy estoy cansada, siento impoténcia, tristeza, me duele la cabeza y la espalda y ando algo susceptible asique de positividad y optimismo ando escasa pero como todo supongo que pasará.
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Pd: Si hay alguien que consiga leerse toda esta parrafada se merece un premio.

Llora oculto su dolor
callado en soledad.
Guarda su secreto en algun rincón
Pregúntale a tu corazón
si asi vale la pena...


Nada que decir, todo por hablar
y mientras callamos, duele más.

jueves, 5 de agosto de 2010

Miedo, miedo y una dosis extra de... MIEDO

Me siento rara (eso no es nuevo), supongo que gran parte de lo que me está pasando es por la medicación, ya que desde poco después de empezar a tomarla consigo dormir y he empezado a tener momentos medianamente buenos en los que tengo ganas de hacer cosas y veo que todo va mejor pero de repente tengo unas caidas de ánimo brutales. Antes mi ánimo se encontraba siempre en el subsuelo y estaba acostumbrada a sentirme mal, no había cambios en ello, a todo te acabas acostumbrando. Ahora al sentir que me levanto del suelo aunque sea de manera esporádica, después cuando caigo el golpe parece más brusco, ya que es desde una mayor altura y en esos momentos me siento peor que nunca y vienen a mi cabeza todo tipo de pensamientos que en ningún caso son constructivos.

Lo reconozco, tengo miedo, mucho miedo... miedo a que todo esto me supere, miedo a perder el control una vez más, a que no haya vuelta atrás en mis decisiones, a que las cosas cambien, a que todo cambie, a estar mejor y que todo se vuelva a torcer. A no estar a la altura, a apartar de mi vida lo único que hasta ahora he sabido hacer medianamente bien y perder con ello de algún modo mi identidad, a que cuando mire atrás solo vea que mi vida se ha convertido en el resultado de un cúmulo de decisiones equivocadas, a perderme de nuevo y que sea para siempre. A seguir haciendo daño a los demás, a prescindir de la soledad que siento y que muchas otras veces busco para volver a sentirme acompañada y después todo se acabe esfumando para acabar dándome de bruces con la soledad absoluta y no buscada. Miedo a que sea él la persona que consiga apartarme de lo que hasta ahora ha sido mi vida para antes o después acabar desapareciendo y yo volver al mismo punto, miedo a empezar algo para que al día siguiente o incluso horas después me invadan las ganas de dejarlo porque ante mis ojos todo vuelva a carecer de sentido y me sienta incapaz de hacer nada... Y sobretodo miedo al abandono, a dejar que la gente entre en mi burbuja y luego acaben desapareciendo del mismo modo que entraron, sin avisar. Miedo al dolor ajeno (que en alguna ocasión siento en mi piel casi como propio) y miedo al dolor propio muchas veces autoinflingido para paliar el dolor de lo real, de lo que sucede sin más y que no se puede controlar.


Es verdad, en cierta medida puede que trate de ser la salvadora de los demás (aunque sin exito, ya que para mi desgracia no soy omnipotente, cosa que me ha costado aceptar) por ellos, pero también lo hago por mi, necesito sentirme útil y no soy capaz de quedarme de brazos cruzados cuando alguien sufre, no soy así, me afecta, quizás sobremanera pero no puedo evitarlo. Simplemente trato de dar lo que me gusta y agradezco recibir. Aunque cuando lo recibo me invade el temor de perder esa sensación. Me gusta sentirme protegida, arropada, escuchada y lo necesito... ¿pero y si luego pierdo todo eso? Es más fácil acostumbrarse a la auséncia de algo que nunca has tenido que enfrentarse y sobreponerse a algo que has perdido. Y en el otro extremo me he convertido en una víctima de mi misma, de mi autocrítica, de mi autoexigencia, de la "autoflagelación" a la que me someto sin compasión... Pensamientos que he normalizado e incorporado en mi día a día.


He formado cara a los demás, o al menos eso he intentado, mi papel de persona independiente a modo de coraza para evitar que me lastimen e incluso llegué a convencerme y engañarme de que en realidad esa independéncia era uno de mis rasgos. Trato de que la palabra necesito no forme parte de mi vocabulario, de pedir ayuda única y exclusivamente cuando ya no hay otra opción. Pero ahora que me estoy descubriendo me doy cuenta de que necesito muchas cosas... y que necesito de los demás más de lo que me gustaría necesitar.
Trato de mostrarme en ciertos aspectos como me gustaría ser pero no como realmente soy. Porque simplemente NO ME SOPORTO y estoy harta y cansada de ser así, de no evolucionar, de no ser más normal, de este vacío que parece no llenarse con nada aunque mirando a mi alrededor parezca tenerlo todo, de esta angustía que me aprisiona, de fingir una normalidad que no siento aún a riesgo de que mis actitudes y secretismos se vuelvan en mi contra dando la razón a todos aquellos que pensamos que soy rara y que cada día que pasa lo soy aún más. Quizás lo que está saliendo a flote es mi verdadero yo, mi yo más odioso si cabe. Quizás empiezo a estar agotada de fingir, tal vez se me estén agotando las energías para seguir haciéndolo.


Asi soy, resulta raro a ojos de mucha gente que no salga todos los fines de semana, que en lugar de salir de marcha prefiera leer o escribir (creo que es de las pocas cosas que consigo disfrutar) ,ver una película o tomar un café, disfrutar de la compañía y simplemente hablar... ¿Tan raro es eso? ¿Me gustaría ser normal por mí o por los demás? ¿No exite algún modo de desconexión total? Porque si hay algo que ahora necesito es DEJAR DE PENSAR.
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Pd: Esto son tan solo unas líneas de pensamientos llenos de incoherencia y probablemente carentes de sentido. Pero mi mente ahora mismo está poblada por ellos.