*Si LuChAs PuEdEs PeRdEr, Si No LuChAs Ya EsTáS pErDiDo*

SiGo CaMiNaNdO sIn DeTeNeRmE y CaDa PaSo QuE dOy Me DeScUbRe HaCiA dOnDe VoY.

sábado, 23 de octubre de 2010

Sólo quiero sentirme mejor

Y no quiero caer ni perder la razón sólo quiero sentirme mejor.

Necesito pesarme, necesito comprobar si estoy subiendo de peso o todo está simplemente en mi mente. Me genera ansiedad el no poder hacerlo, me está costando más de lo que imaginaba. Necesito asegurarme de que toda la grasa que siento que se va posando sobre me cuerpo no es real. En mi cabeza resuena una y otra vez la misma palabra GORDA, GORDA.

Y vuelve la lucha entre las dos fuerzas, el "diablito" me dice que he de ponerle remedio como sea y quitarme de encima todo lo que siento que sobra. Me empuja de nuevo hacia el acantilado mientras yo sigo haciendo equilibrios para no caer. Ejercicio, laxantes, vómitos, ayunos... todo vale, todo me tienta. Necesito sentirme ligera, sentir mi estómago completamente vacío, ver como mis huesos se vuelven más y más apreciables hasta el punto de estar recubiertos básicamente por una fina capa de piel que amenacé con ser desgarrada en cualquier momento cuando los puntiagudos huesos de mi cadera vuelvan a emerger.

Por otro lado el "angelito" quiere avanzar en la carrera y trata de impedir que vuelva atrás, me invade el sentimiento de culpa cada vez que escucho a la enfermedad pero esta se encarga de poner trampas y obstáculos a su paso. Me aterra la incertidumbre, me aterra subir de peso, me aterra desprenderme del todo de lo que hasta ahora ha sido mi vida porque no sé lo que se encuentra detrás. Me preocupa no estar a la altura de lo que me espera, si es que me espera algo. Me atormenta no ser capaz de dejar de huir de situaciones que amenazan con derribar mi muro y sentirme vulnerable. Me aferro a mis huesos porque tengo miedo de no saber que hacer con mi vida.

Quiero ser normal, sentirme normal, tan sólo quiero eso, lo necesito. Trato de comportarme con normalidad pero algo que para casi todo el mundo resulta cotidiano como puede ser cenar o comer con amigos a mí se me hace cuesta arriba. Lo intento, lo hago, pero cada bocado que llevo a mi boca me mata, los minutos se hacen horas, la comida parece multiplicarse por momentos frente a mí mientras mi organismo y sobretodo mi mente trata de asimilar toda esa grasa. Frente a mí en lugar de platos veo números y mi cabeza empieza a trabajar a un rítmo frenético pensando la forma de compensar cada uno de los excesos.

Mi estómago se vuelve pesado y en él se instala esa sensación de nauseas incesantes que golpean también mi mente. Trato de callarlas, de ignorarlas y con algo de tiempo parece que lo consigo. El resto de tiempo transcurre más o menos con normalidad pero yo me siento extraña, todo parece estar bien pero no lo está. Los pensamientos me invaden, los recuerdos me golpean... la marea va creciendo en mi interior.

Llego a casa y me meto en la cama "Necesito adelgazar... mañana empieza mi plan de ataque" y empiezo a planificar cada comida, mi nueva tabla de ejercicio, compruebo que la caja de laxantes está donde la dejé, le doy vueltas en mis manos y mientras pienso en hincharme a ellos a pesar de hacer meses que no los pruebo. Me tienta la idea pero trato de evitarla "hoy no, puede que mañana" retraso el momento de hacerlo con la esperanza de que se esfume esa idea de mi cabeza, pero aunque no los tome necesito tener la tranquilidad de que están ahí en caso de "emergencia"

Me aproximo al acantilado y me invade una vez más la idea de saltar al vacío. El salto es elevado y la caída puede ser brutal pero pensar en ella consigue ayudarme a dejar de pensar en lo demás, en lo que de verdad se clava, en lo que de verdad duele...

1 comentario:

  1. Maldita voz, y maldito acantilado... pareciera que está ahí, esperando el momento oportuno para volver a saltar sobre nosotras, en cuanto creemos que todo va mejor...
    Por eso no podemos ceder ni un milímetro, porque ese pequeño milímetro puede acabar convirtiéndose en otra vuelta a empezar... y es TAN, pero TAN pesado volver a revivir la misma película una y otra vez...

    Ese "mañana lo haré", cuando se trata de cosas que nos van a hacer mal, puede ayudar mucho. A mí me ha salvado más de una vez de grandes caídas. Sigue haciéndolo, deja para mañana la caída y hoy aférrate a la recuperación.

    En cuanto a mí, eso intento también, y parece que al menos no todos los días son un caos, algunos días me olvido por momentos de ese precipicio.

    Muchísimos besos, y cuídate mucho, ¿vale?

    Nel·la

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