*Si LuChAs PuEdEs PeRdEr, Si No LuChAs Ya EsTáS pErDiDo*

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sábado, 19 de febrero de 2011

Me siento extraña


No sabría definir mis emociones en este momento... ni siquiera me siento especialmente mal, pero tengo ahí sin acabar de salir a flote un no sé qué...

He estado un par de días manteniendo un ritmo frenético, aumentando mi nivel de autoexigencia con el estudio e inventando cosas que hacer para no dejarme demasiado tiempo libre para pensar. Y en parte parece que funciona pero cuando llega la noche y las revoluciones del día bajan... aparece el insomnio, el centrifugado incesante en mi mente, las lágrimas que amenazan con salir y que asoman pero sin llegar a caer.

No me siento mal pero tampoco bien, estoy en un punto en el que no me había encontrado hasta ahora y me encuentro como desorientada, perdida, desubicada... son sensaciones y emociones que no conozco que me crean confusión y que no se exactamente como manejar y que ni siquiera sé de que frente abierto me vienen.

El miedo a engordar parece en algunos instantes más pequeño, aunque después llegue la noche y me cueste conciliar el sueño entre otros varios motivos porque no soporte el simple roce de ninguna de mis extremidades con el resto de mi cuerpo cuando noto como si una enorme capa de grasa lo recubriese a modo de una mullida almohada.

Empiezo a ver y a notar cambios en mi cuerpo que no me gustan, aunque por otra parte sepa que son necesarios y parte del proceso, necesitaré de tiempo (probablemente, de mucho tiempo) para acostumbrarme a ellos.

El miedo a comer también parece ir disminuyendo y ya apenas pago mis frustraciones, miedos, problemas y preocupaciones con la comida... aunque las ganas muchas veces estén presentes y se materialicen en pequeños actos casi reflejo. Simplemente intento ceñirme a la rutina alimenticia establecida sin preguntarme y cuestionarme demasiado las cosas, hacerlo porque lo tengo que hacer y porque en realidad por duro que sea quiero hacerlo. No me salto ninguna comida aunque aparezca más que a menudo en mis planteamientos el hacerlo.

El haber empezado a no recurrir a la primera de cambio a lo que todo este tiempo ha sido mi vía de escape hace que me cueste canalizar mis emociones de otro modo.

En cuanto al trastorno alimenticio, a mi modo de ver lo llevo bastante mejor (a pesar del tropiezo del finde pasado), pero a nivel social y a nivel emocional no puedo decir lo mismo... vuelvo a aislarme un poco más del mundo en general.

Llevo unas semanas intentando hacerme una lista de tareas diarias para ir cumpliendolas, organizar pequeños planes y salir aunque sea a tomar un café o dar una vuelta, en definitiva, tratar de obligarme a mi misma a no permanecer tanto tiempo en casa. Los primeros días funcionó pero ahora hay días en los que ni siquiera haciéndolo de ese modo funciona. Acabo anulando algunos de mis planes para acabar dando una vuelta sola con mis pensamientos cuando siento que me falta el aire o para quedarme en casa mirando la pantalla del ordenador, estudiando o viendo una película.

Hay días en los que necesito recluirme y aislarme, no es que no me apetezca ver a nadie, es que no quiero que me vean a mí. Hay momentos en los que me siento sin ganas, sin energía para moverme, sin fuerzas para dejar de esconderme en mi socorrida burbuja.





1 comentario:

  1. Hay una sensación que describes muy bien (si es que se puede describir), y es ese "no-sé-qué" que a menudo a mí también me coge. Es como una especie de vacío o de vértigo que te lleva a preguntarte "¿y ahora qué?". Esa sensación me descoloca bastante. Lo que intento es ponerme a hacer cualquier cosa, e intento que sea algo con lo que disfrute y no me exija demasiada atención (como pintar con música relajante de fondo, por ejemplo).

    Yo creo que vas bien y que esos miedos son normales. Al fin y al cabo llevas muchísimo tiempo con el chip de la anorexia y cambiarlo cuesta lo suyo. Paso a paso.

    Por otro lado, date tiempo para parar, disfrutar, leer... cualquier cosa que te guste. No es bueno llenar nuestra agenda hasta los topes, también hemos de pensar en incluir un tiempo para disfrutar o descansar.

    En cuanto a la reclusión de la que hablas, ya sabes si te animas a salir...

    Aunque no es fácil y a pesar del miedo creo que puedes estar muy contenta, porque estás haciendo las cosas bien.

    Muchísimos besos y muchos ánimos.

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