*Si LuChAs PuEdEs PeRdEr, Si No LuChAs Ya EsTáS pErDiDo*

SiGo CaMiNaNdO sIn DeTeNeRmE y CaDa PaSo QuE dOy Me DeScUbRe HaCiA dOnDe VoY.

domingo, 28 de noviembre de 2010

crazy

De nuevo mi cabeza se vuelve del revés... Paso del blanco al negro en cuestión de segundos. Me miro al espejo y observo como los pantalones que me compré de la talla 36 hace apenas 3 semanas se escurren en mis caderas, me quedan grandes, pero al mismo tiempo yo me veo más gorda, me siento más gorda... Mi barriga, mis piernas... todo se torna de un tamaño desmesurado a mis ojos. Y quiero gritar, quiero llorar, quiero romper ese maldito espejo... Mi estado anímico no puede variar tanto por "tan poco", pero lo hace.

No puedo pasar de querer luchar con todas mis fuerzas e ir dando pasos hacia delante a de repente planificar milimetricamente como será a partir del lunes mi relación con la comida, las comidas que podré saltarme, los momentos idóneos en los que podré vomitar, las tablas de ejercicios que haré cada noche. Objetivo: adelgazar lo máximo antes de que lleguen las Navidades y engorde aún más.

No puedo pasar de pensar en planes productivos, a sin más meterme en la cama toda una santa tarde y tan sólo pensar en morir y en cual sería la mejor manera de hacerlo. Mirarme las venas y llorar sin parar porque no tengo el valor. Realmente soy una montaña rusa con bajadas bruscas.

Mirar hacia el futuro, visualizarlo, tener metas a la vista, ilusiones... Lo intento, pero no me veo capaz de conseguir realmente nada que valga la pena, si ni siquiera me veo capaz de tener una vida normal. No veo un futuro... La anorexia me ha hecho perder muchas cosas, pero ahora ya no tengo mucho más que perder... La enfermedad se convirtió en mi vida, mi refugio, la única que estaba ahí incondicionalmente y a la que puedo recurrir en cualquier momento, la única que estaba ahí en mis momentos de soledad, de tristeza, de frustración. Y ahora que pretendo echarla de mi vida demuestra su fortaleza jugando todas sus cartas porque no quiere irse, no quiere dejarme en paz. Cuando la intento callar aún grita más.



LOCA SIN REMEDIO... BUSCA SU CORDURA. Razón aquí

viernes, 26 de noviembre de 2010

Pequeños grandes pasos

Hoy me he levantado un tanto decaida sin ganas de hacer nada aunque tenía miles de cosas que hacer, además me dolía la cabeza asique el primer planteamiento ha sido: Me quedo metida en la cama todo el día. ¿Pero realmente eso es lo máximo que esperaba de mi día? No.
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Asi que me he levantado me he vestido, me he ido a dar una vuelta y hacer todos los recados que tenía que hacer sin desayunar (mal hecho). Pero después tenía remordimiento de conciencia y esta vez no era por haber comido si no por haberme saltado una ingesta, estaba en mi mano solucionarlo o no, que el no comerme una misera ingesta se vuelva a convertir en una costumbre diaria y después sean dos y luego tres. Asi que me he ido derecha a la panadería y me he comprado un kinder bueno, hacía años que no me permitía algo así sin acabar después frente al wc.
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Me lo he comido, lo he saboreado e incluso podría decir que lo he disfrutado. Después el sentimiento de culpa ha aparecido de nuevo pero era una culpa soportable, una culpa mucho menos intensa que he conseguido calmar simplemente al caminar, el peso en mi estómago está pero de momento es ahí donde se va a quedar. No sé si es un espejísmo, no sé si esta noche necesitaré compensar, si es algo esporádico que ha sucedido hoy sin más, o es que sigo recorriendo camino. Llevo casi un mes sin vomitar, no me peso (aunque me muero de ganas de hacerlo), he aumentado el número de ingestas. Es verdad que cuesta, cuesta mucho pero también es alentador ver que con esfuerzo vas consiguiendo cada paso, porque quizás algún día solo haya quedar un pequeño paso más para sacar por completo los pies del barro.
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Mi tiempo se va ocupando en otras cosas más productivas y menos dañinas y aunque me da mucho vértigo me alegro de que sea así.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Mi corazón se está descongelando, ¿alguien me puede dar un poco de anestesia?


Una vez está en tu cabeza te conviertes en una extraña nueva raza, una forma de vida que adora fantasear sobre su propia extinción...

Como te haces daño por fuera para intentar paliar el dolor que sientes por dentro.




No sé quien soy...

domingo, 21 de noviembre de 2010

Tratando de encontrar y mantener la estabilidad

Para que la vida sea más llevadera en ocasiones es necesario recordar pero también para poder seguir sobreviviendo e intentar vivir es necesario olvidar ciertas cosas.

Ayer tuve un momento impulsivo y borre fotos, mensajes, números de teléfono para tratar de hacer como si nunca hubiese existido. No sé como afrontarlo y me desestabiliza por completo, llevaba unos días bastante buenos en relación con la comida, mi ánimo también parece estar más estable aunque sea una tranquilidad artíficial provocada por la medicación. Estos días en mi cabeza no ha habido solo un monotema, he estado empezando a estudiar y lo he pillado con ganas, dejando currículums... en conclusión, me estoy moviendo. Pero de repente aparece, oigo su nombre, siento que se acerca el momento de verle y sin saber muy bien como todo se va al traste, me invade el pánico y me dejo arrastrar por lo de siempre. Creo fervientemente en que es algo dañino para los dos, para él porque tiene que aguantar mis altibajos y tratar de entenderlos cuando ni yo misma los entiendo y eso debe ser desesperante y para mí porque trato de hacer equilibrios como puedo pero cuando aparece su nombre, aparecen esas mariposas en el estómago pero también vuelvo a caer un poquito más. La distancia hace el olvido y hoy por hoy necesito esa distancia para mantenerme en pie. Puede sonar egoísta, rastrero... pero he de manteneme a flote, no quiero hundirme de nuevo y mi estabilidad comienza a peligrar.

El viernes ya empezaron los pequeños tropiezos, no cené. El sábado comí más bien poco pero hice el esfuerzo aunque en mi cabeza ya estaban otra vez los pensamientos de como compensar todo eso. Y hoy no he desayunado y probablemente no coma porque la opción que hay es pizza y paso.

Y para colmo se acerca la Navidad y lo que ello implica: Comer por comer, atracones por doquier porque es lo que se supone que llevan esas fechas, comer aunque no tengas hambre hasta reventar si hace falta para que todos se queden contentos y después culpa, culpa y más culpa que se cierne sobre mi espalda, culpa de la que me acabo desprendiendo frente al wc.

Personas a las que no ves en todo el año y que muestran las mejores de sus sonrisas ¿por qué? porque es lo que toca, que buenos somos todos en Navidad. Personas que no se han preocupado en su vida de lo que te pasara y que practicamente ignoraban tu existencia (o al menos eso parecía) con sus comentarios "que poquito comes" "estás más delgada" "no pierdas más peso a ver si vas a enfermar" "toma un pedacito de esto" "otro pedacito de aquello" E incluso personas que en su momento eran las primeras en decirme frases como: "que bien que has adelgazado un poco, empezabas a tener el culo un poco, demasiado gordo" Ahora se fijan en los huesos que se me marcan y se preocupan, ja!! A ver si nos aclaramos, querían que estuviese delgada y ahora... ¿Qué pretenden que engorde? Cuanta incoherencia hay en el mundo.

No hace falta que estire el brazo para alcanzar nada son los platos los que vienen a mí de manos de otros bajo la mirada de "coge, coge" "porque antes comias más" "antes no estabas tan delgada" Tienen razón no estaba tan delgada, es verdad que también comía más pero también pasaba más tiempo "vaciandome" frente al w.c. Reuniones a las que no te apetece lo más mínimo ir pero si no vas aún das más la razón a aquellos que opinan que cada día me vuelvo un poquito más rara.

Ya no sé si el mundo está al revés o soy yo la que está cabeza abajo. Debería haber un universo paralelo para nosotros los raros, especiales o edición límitada esto último es para quitarle un poco de hierro a lo de raros pero yo sé que lo soy, lo tengo asumido y además siempre hay algo o alguien dispuesto a recordarmelo.










miércoles, 17 de noviembre de 2010

Yin y yan

Pienso en desaparecer, en adentrarme en la oscuridad que alberga mi alma y salir corriendo hasta donde mis pies sean capaces de resistir pero ahora lo tengo aún más fácil, dispongo de 4 ruedas que me pueden llevar hacia el camino que yo escoja, sin detenerme. Coger la carretera e ir algún sitio, o tal vez a ninguna parte, dónde la carretera me lleve, pero lo suficientemente lejos de aquí.

Simplemente desaparecer sin que nadie sepa mi paradero, empezar de cero en otro lugar. No importa el destino. Un lugar en el que lo único que tenga sea un trabajo y un sitio para vivir, no necesito nada más, no quiero necesitar nada más. Pero para eso tampoco tengo valor. En ocasiones lo veo todo practicamente nitido y surgen las esperanzas pero sin más se desmoronan cual castillo de naipes y vuelven las dudas, los miedos.

El maldito reflejo en el espejo que me recuerda todo el peso que me sobra, esa maldita voz que me grita que de algún modo debo ponerle solución si no quiero ser una débil toda la vida, esa voz que trata de tumbarme recordándome la poca fuerza de voluntad de la que dispongo, lo mediocre que seré toda mi vida, que es mejor que continue desapareciendo porque haga lo que haga nadie me va a ver, siempre seré invisible. Esa niña que no se oye ni escucha y a la que no se le presta atención porque el silencio es cómodo, el silencio no molesta... ¿Qué he conseguido en mis 24 años de vida? Hacerme una experta en contar calorías, saber como escaquearme de las comidas, aprender e inventar mil trucos para que nadie se diese cuenta... ¿Y que más? Ahhh, es verdad NADA.

Consigo frenar esos pensamientos y no darles tanta importancia al menos por el momento, espero a estar más calmada, espero a que vuelvan los pensamientos coherentes y racionales que van desmontando a los otros uno a uno. Pero aún así siempre me planteo ¿y si no tiene fin?

Empiezo a dar pasos realmente importantes, comienzo a compartir con mi madre mis inquietudes, mis pensamientos, mis proyectos... más allá de conversaciones supérfluas comenzamos a sincerarnos aunque aún queda "nada que decir y mucho por hablar", ya no espero que me de un abrazo soy yo quien toma la iniciativa si veo que no llega y se lo doy cada vez que me nace, creo que lo necesita o soy yo misma la que lo necesito. No espero su consentimiento en mis decisiones, tan solo su apoyo y parece que por el momento lo voy recibiendo. El otro día le explique sueños, proyectos que tenía en mente pero se lo planteaba como sueños que quedaron atrás porque quizás ya fuese demasiado tarde, quizás mi tren ya había pasado o yo fuese incapaz de conseguir algo así, y su respuesta fue ni más ni menos que la que yo quería oír "nunca es tarde, hay gente que descubre su camino antes porque está más despejado y gente que necesita hacer las cosas despacio con tiempo, asegurandose de que el camino es seguro y para ello hay que ir retirando todas aquellas ramas que pueden hacer el camino confuso" Nunca sabrás si puedes conseguirlo si no lo intentas.

Empiezo a tener motivaciones, cosas que hacen que valga la pena levantarse de la cama cada mañana aunque haya días en los que mis ojos se cierran a cal y canto y da igual lo que se me ponga delante porque soy incapaz de ver. Voy dando pasos, aunque de vez en cuando sigo poniendome excusas y trampas, eso de avanzar pero no soltarme del todo de mi forma de evasión por si luego la pierdo y necesito volver a ella.
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Curarme- Si
Engordar- No
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¿Incompatible? Estar saludable=comer= engordar. Y no se si estoy preparada para eso.
Tengo todas las ganas del mundo de recuperarme, de dejar esto atrás para siempre, poder mirarlo como algo pasado pero me aterra enormemente subir de peso. Ocupo mi tiempo en otras cosas para evitar que este sea el pensamiento principal y darle demasiadas vueltas a algo que en teoría debería importarme menos que mi salud psiquica y física y digo bien... "en teoría" Pero ¿Dónde se queda en la práctica?

martes, 16 de noviembre de 2010

Queda prohíbido- Pablo Neruda

  • Queda prohíbido llorar sin aprender, levantarse un día sin saber que hacer, tener miedo a tus recuerdos.

  • Queda prohíbido no sonreir a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños.

  • Queda prohíbido no demostrar tu amor, hacer que alguien pague tus deudas y tu mal humor.

  • Queda prohíbido dejar a tus amigos, no intentar comprender lo que vivieron juntos, llamarles solo cuando los necesitas.

  • Queda prohíbido no ser tú ante la gente, fingir ante las personas que no te importan, hacerte el gracioso con tal de que te recuerden, olvidar a toda la gente que te quiere.

  • Queda prohíbido no hacer las cosas por tí mismo, tener miedo a la vida y a sus compromisos, no vivir cada día como si fuese el último suspiro.

  • Queda prohíbido echar a alguien de menos sin alegrarte, olvidar sus ojos, su risa todo porque sus caminos han dejado de abrazarse, olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

  • Queda prohíbido no intentar comprender a las personas, pensar que sus vidas valen más que la tuya, no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

  • Queda prohíbido no crear tu historia, no tener un momento para la gente que te necesita, no comprender que lo que la vida te da también te lo quita.

  • Queda prohíbido no buscar tu felicidad, no vivir tu vida con una actitud positiva, no pensar en que podemos ser mejores, no sentir que sin tí el mundo no sería igual.

¿Lo ponemos en práctica? ¿Probamos a querernos hoy un poquito más que ayer?

sábado, 13 de noviembre de 2010

Quizás sea el principio del fin.

Me siento muy rara. El miercoles no fue mal, eso sí lloré muchísimo y me moría de la vergüenza al ver a mí "chico" allí con ese panorama. Cuando llegué a casa me sentía en parte aliviada, descansada y orgullosa de no haber huído por una vez. Pero esta mañana me ha invadido el miedo y tenía ganas de salir corriendo y no parar pufff todo esto me da tanto vértigo...Mi psico creo que acabó contenta de la sesión y mi "chico" se volcó, me secó las lágrimas, se expresó, me dió la mano... no sé, que sea tan "perfecto" me hace sentirme la persona más horrible del mundo por hacerle pasar por todo esto, porque pienso que merece a alguién mejor, porque no quiero que soporte mis altibajos, no quiero que camine a paso más lento pudiendo adelantar él su paso.

He visto lo que peso y he subido, objetivamente no mucho pero para mí todo un mundo. Sigo estando en un peso bajo pero me aterra subir sin freno, trato de convencerme de que llegaré a mi peso biológico y si como de forma saludable no tiene por que pasar lo contrario pero... siento que me estoy agobiando y esos números resuenan en mi cabeza. Necesito un puntito de cordura porque me veo haciendo equilibrios.

Cómo me dijeron ayer si todas las personas que no padecen un TCA subieran sin freno de peso ya no cabríamos en el mundo y tiene razón la gente tiende a estabilizarse en el peso que más o menos le corresponde geneticamente, espero que así sea en mi caso.

Me estuvieron recalcando todo el tiempo eso que si él está ahí es porque quiere estarlo, que nadie le ha puesto una pistola en la cabeza, que si a pesar del tiempo que ha pasado continua ahí es porque ha visto que vale la pena estarlo porque ha visto algo en mí que yo no logro ver. Y me cuesta aceptarlo, me cuesta no tenerlo todo bajo control y sobre los sentimientos no se manda y me asusta, me asusta hacerle daño y me asusta que me lo haga. Sé que para bien o para mal en eso consiste la vida en sentir y permitirse esos sentimientos, pero me cuesta. Mi chico dice que todo esto es pasajero y que lo acabaré superando pero... ¿y si no lo consigo? Sé que esa no es la actitud, quiero superarlo y hacer todo lo posible por conseguirlo. Pero cabe una posibilidad de que no sea así y entonces... ¿Él se habrá estado privando de cosas que podría vivir para nada? Me da miedo que aunque ahora sé que está completamente volcado y lo hace porque quiere hacerlo, algún día mire atrás y pueda reprocharme cuanto le frené. Demasiada conjetura ¿no?
Llevaba unas 3 semanas sin pesarme pero el jueves me pesé en la consulta y al ver el peso se me cayó el alma a los pies, creía que pesaría más pero por otro lado esperaba pesar menos. Llegué a casa pensando en restringir, en encerrarme este finde en casa para hacer mi voluntad... realmente me afectó y tuve un tropiezo al frenar mis nervios de forma erronea. Sé que encerrándome de nuevo en mi mundo solo puedo caminar hacia atrás y así no voy a solucionar nada, asique anoche cené a pesar de que la primera intención era saltarmela, ahora he desayunado como toca y aunque el dichoso númerito sigue dandome vueltas trato de ignorar esa "voz" y de pensar que es eso, un número, aunque me fastidia enormemente.

martes, 9 de noviembre de 2010

For a moment I find hope

Puedo!!! Sé que puedo!!!


Siento que estoy luchando de verdad, tratando de evitar ponerme trampas y excusas a mí misma para no avanzar más. Tengo mis días, tengo mis momentos, mis meteduras de pata pero igual que caigo me levanto del suelo lo más rápido que puedo sin perder ni un minuto más. Me queda muchísimo camino, muchas cosas por cambiar pero detrás del 1 el 2, aunque en ocasiones lo vea como una montaña imposible de escalar "imposible is nothing!!!!".

Estoy aprendiendo a disfrutar de pequeñas cosas, cosas que antes ni siquiera veía. Empiezan a existir los días que no giran entorno a un monotema. Sigue estando muuuy presente en mí pero ya no es el centro de todo.

Siento que las cosas realmente pueden cambiar, de hecho ya están empezando a hacerlo. Me siento motivada, con ganas de currarmelo y salir al fin de mi encierro autoimpuesto, salir de mi burbuja de irrealidad... :)

Me siento bien haciendo algo que realmente me gusta y quiero invertir mi energía en ello, cada sonrisa sincera me llega y me llena. Sigo llorando mucho pero también es verdad que empiezo a reir de nuevo. Empiezo a vislumbrar cual es el camino que quiero seguir (la niebla es menos densa hoy) y voy a ir a por ello!!

He tenido la suerte de conocer personas maravillosas, personas que pasaron por mi vida, personas que llegaron para quedarse en ella y personas que siguen llegando y que merece la pena conocer. Personas que me alegro enormemente de que se hayan cruzado en mi camino porque van dejando huella en mí mientras yo sigo aprendiendo de cada una de ellas. Sé que están ahí, unas desde la realidad y otras ahora desde lo vírtual {aunque sé que nos volveremos a ver pronto porque tengo algo pendiente que darte ;)} y el "simple" hecho de saber que están ahí me hace sentir menos sóla.

Veo que hay gente que confía en mí y me dan ese voto de confianza que yo misma me he estado negando todo este tiempo, creen en mí más de lo que yo misma he creido nunca. Y quiero devolver ese voto de confianza con creces.

Hoy simplemente me siento bien!! Mañana ya se verá... pero hoy quiero disfrutar de esta sensación. Hay cosas que me preocupan, miedos a los que sé que me va a costar un mundo enfrentarme, los nervios están más que presentes, pero como dice la canción: "Nada ni nadie puede hacer que me derrumbe hoy. Que tiemble el suelo que allá voy, pisando fuerte y sin reloj"

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Construyendo el camino

Me pregunto qué habrá al otro lado del espejo... mirando la vida a la cara y no a través de un cristal.

Trato de ir rompiendo con los espejos que reflejan una realidad artíficial mostrando tan sólo lo que mis ojos se empeñan en ver distorsionando lo verdaderamente real. La imagen que me devuelven me duele, pero aún me duele más sentirme atrapada trás ese cristal que me impide caminar.

Los problemas se trasforman en kilos frente al espejo, los días malos parecen engordarme por momentos... sé que no es verdad, pero parece todo tan real que incluso se puede palpar. Trato de liberar a mi mente de parte de su carga y ese peso parece instalarse en mi cuerpo sin remedio. Es más sencillo ocupar mi tiempo en tratar de eliminar el peso que siento que sobra en mi cuerpo que enfrentarme a lo que realmente me pesa...
Ya no recuerdo como se mira por eso estoy aprendiendo a desconfiar de mis ojos. Resulta difícil puesto que aunque la parte racional me indica que el reflejo que me devuelve el espejo es tan sólo un espejismo fruto de la distorsión, aunque sepa que la imagen que tengo de mi cuerpo no es real puesto que hay hechos objetivos que lo demuestran... es lo que yo veo, es como me siento y eso acaba plasmándose y repercutiendo en mi vida como mi propia "realidad", una realidad que no es real, vale, pero es la realidad que yo vivo, la realidad que llevo viviendo desde hace muchos años, una realidad contra la que lucho cada día... pero por más que luche no puedo negar que continua ahí, puede que no con tanta fuerza como antes pero sí con la suficiente como para tumbarme en cuanto me descuido. Eso sí, si algo he aprendido es a levantarme de cada una de esas caídas... porque no es tan importante cuantas veces caes, si no cuantas veces te levantas y yo ahora ya no me quedo ni un segundo más en el suelo.


Quiero seguir descubriendo... quiero seguir caminando, seguir construyendo... empezar a vencer miedos en lugar de rendirme frente a ellos, aprender a aceptarme. Sigo luchando contra esa otra parte de mí y creo que va teniendo efecto. Sigo teniendo tropiezos, siguen habiendo caidas pero cada vez son menos o al menos por un período menor de tiempo.



Bebe- No más llorar

He estado durmiendo a dos metros bajo tierra,
y ahora he decidio dormir sobre la tierra.

He pasado tanto tiempo lamentando lo que no entendía,
que ahora prefiero que me den la clara del día.

No, no, no, no,... No más llorá.

Empieza mi viaje en la carretera,
por fin camino sola, en mi casita con ruedas.

El tiempo será pa mi lo que yo quiera que sea,
nunca un nido, nunca un muro,
sólo lo que yo quiera.

Recorro montañas, desiertos, ciudades enteras,
no tengo ninguna prisa.
Paro! donde quiera!

La música que llevo será mi compañera.
Aprendí a escuchar las noches.

No pienso enterrar mis dolores, pa que duelan menos,
voy a sacarlos de dentro, cerca del mar,
pa que se lo lleve el viento.

Y algunas cosas que nadie jamás quiero que comprenda
porque son pa mi na más,
pa mi corazón, pa mis pensamientos, pa mi reflexión, pa mi.

No sé cuando volveré, no sé dónde llegaré,
No sé que me encontraré, no importa... no, no..



lunes, 1 de noviembre de 2010

Un mal día

Estoy cansada de tantas cosas... En ocasiones anhelo desaparecer, huir sin detenerme hasta donde consigan llevarme mis pies. Vivir a solas conmigo para que resulte más sencillo esconder mis lágrimas, que caen lentamente sin motivo aparente. Desaparecer para facilitar, para no molestar para... ¿poder avanzar?. Otra vez ese nudo en mi estómago, otra vez ese pinchazo en mi pecho, lágrimas y más lágrimas caen sin cesar y se ahogan en mi almohada...
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Elijo la música como mi única compañía para enfrentarme a la soledad y la oscuridad. Con la cabeza metida en la papelera empieza mi "ritual" de evasión. Quiero desprenderme de los recuerdos que deberían estar destinados a ser olvidados y enterrados, quiero construir nuevos recuerdos dignos de recordar pero me siento incapaz. Necesito deshacerme de todo lo que me pesa, de lo que se me acumula en mi estómago pero también en mi mente.
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Me falta el aire, estoy harta, cansada... me aterra pensar que a pesar de mis esfuerzos no consiga que las heridas cicatricen. Me asusta que los sentimientos sigan doliendo como lo hacen ahora y no consiga paliarlos nunca. Me da miedo que los pensamientos que aparecen y que no dejan de golpearme consigan lanzarme al abismo proclamándose vencedores de esta lucha haciendo que lo que muchas veces es un deseo se convierta en una realidad.

Quiero alejarme de la verdad que esconde la realidad... Quiero cerrar mis ojos y dormir para poder olvidar. El olvido en muchos casos en una utopía, un disfraz, recuerdos que permanecen aunque parezcan sumidos en un letargo e incluso muertos en tu interior. Cuando parece que se esfuman y te dejan descansar aparecen de nuevo y te golpean sin más.

La sonrisa desaparece y a veces sólo aparece en tu cara cuando es forzada. Ves la vida escapar frente a tus ojos y tratas de alcanzarla pero te has quedado tan atrás que te resulta casi imposible poder alcanzarla. Cada minuto, cada segundo toma más ventaja y yo me veo más y más rezagada. No sé vivir de otro modo, ¿y si no consigo aprender a hacerlo?

domingo, 31 de octubre de 2010

Miedo, ¿respuesta adaptativa o paralizante?

Cuanto más me esfuerzo en tratar de mantenerme en la superficie más miedo tengo a caer.

Cuanto más acompañada estoy más miedo tengo a la soledad.

Cuanto más me arriesgo más miedo tengo a fracasar, a no estar a la altura.

Cuanto más me involucro más miedo a sentir para después llorar...

Miedo a fallar, a decepcionar, a no estar a la altura...

Miedo a que las cosas cambien pero también miedo a que no lo hagan.


Como quien tira de una cuerda que se romperá... tirar, tirar, tirar, tirar... Los ojos se han cerrado para no afrontar que el aire es de cristal, que puede estallar.

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En mi silencio habita el miedo...

sábado, 30 de octubre de 2010

Recuerdo...

Recuerdo como cada viernes cuando era pequeña era la niña más feliz del mundo porque iba a pasar la tarde con mi abuelita, para mí, mi yaya.

Recuerdo como siempre tenía una sonrisa para mí, como respondía sin desesperar a todas mis preguntas (que eran muchas), como conseguía calmar mi llanto aunque con ella rara vez sentía la necesidad de derramar mis lagrimas.

Recuerdo como me sentaba en una mesita que tenía en la cocina, me dejaba una libreta que tan sólo yo usaba y en lugar de dibujar como casi cualquier niño haría me ponía a escribir. Mientras tanto mi abuelita cocinaba y muy a menudo se aproximaba a la mesa a mirar lo que estaba haciendo "que letra más bonita tienes" "de mayor quizás puedas ser escritora". Sacaba de mí la mayor de mis sonrisas y me esmeraba aún más si cabe en hacer mi mejor letra, en escribir cosas bonitas que le pudiesen gustar porque me hacia sentir segura de mi misma, me hacía sentir que ella creía en mí y por lo tanto me resultaba más sencillo darme a mi misma una oportunidad.

Recuerdo como no era necesario ningún motivo para que me diese un beso o un abrazo. Como cuando me quedaba a dormir en su casa y sentía miedo cuando en la calle no cesaban los ladridos de los perros me contaba un cuento, hablabamos, nos reíamos y el miedo se iba. A su lado el miedo se esfumaba rápido porque sabía que ante cualquier cosa que fuese a suceder ella me iba a proteger.

Recuerdo como cuando yo estaba enferma venía andando desde su casa que se encontraba bastante lejos y me traía una bolsa llena de chucherías para animarme por no haber podido ir a aquella excursión que tanta ilusión me hacía.

Recuerdo aquel día que mi primo por pincharme y reirse un rato como solía hacer por ser yo más pequeña me dijo que me iba a morir antes de cumplir los 18, me puse a llorar y fuí corriendo a buscar a mi abuelita que estaba en la cocina haciendo la comida con su delantal:


- ¿A qué yo no me voy a morir?
- Claro que no.
-¿Seguro?
- Seguro, mirame a mí yo soy más vieja que tú.
- (Me invadió el pánico) Pero tú tampoco te vas a morir ¿a qué no?
- Algún día pasará. (rompí a llorar)
- No puedes, tienes que estar aquí conmigo. ¿a qué no te vas a morir? ¿a qué no te vas a morir? (yo no dejaba de llorar)
- Me dió un abrazo y me dijo que estuviera tranquila que eso no pasaría.


Recuerdo como más allá de ser mi abuela por un parentesco sanguineo se comportaba como tal, como se desvivía por sus hijos, por sus nietos. Como me daba ese cariño que muchas veces damos por hecho que la otra persona sabe que sentimos pero a veces es necesario oirlo, es necesario sentirlo y con ella realmente lo sentía.

Recuerdo como cuando"se fué" dejé de sentir que alguien creyese en mí. Como su ausencia supuso pasar años y años sin un triste abrazo, como pasé de sentirme querida e importante en la vida de alguien a sentirme cada vez más y más pequeña, como necesité años y años para volver a escribir y aún necesité más años para mostrar a alguien lo que escribía ¿a quién le iba a interesar ver letras y más letras unidas, letras que muchas veces parecían carecer de sentido?



sábado, 23 de octubre de 2010

Sólo quiero sentirme mejor

Y no quiero caer ni perder la razón sólo quiero sentirme mejor.

Necesito pesarme, necesito comprobar si estoy subiendo de peso o todo está simplemente en mi mente. Me genera ansiedad el no poder hacerlo, me está costando más de lo que imaginaba. Necesito asegurarme de que toda la grasa que siento que se va posando sobre me cuerpo no es real. En mi cabeza resuena una y otra vez la misma palabra GORDA, GORDA.

Y vuelve la lucha entre las dos fuerzas, el "diablito" me dice que he de ponerle remedio como sea y quitarme de encima todo lo que siento que sobra. Me empuja de nuevo hacia el acantilado mientras yo sigo haciendo equilibrios para no caer. Ejercicio, laxantes, vómitos, ayunos... todo vale, todo me tienta. Necesito sentirme ligera, sentir mi estómago completamente vacío, ver como mis huesos se vuelven más y más apreciables hasta el punto de estar recubiertos básicamente por una fina capa de piel que amenacé con ser desgarrada en cualquier momento cuando los puntiagudos huesos de mi cadera vuelvan a emerger.

Por otro lado el "angelito" quiere avanzar en la carrera y trata de impedir que vuelva atrás, me invade el sentimiento de culpa cada vez que escucho a la enfermedad pero esta se encarga de poner trampas y obstáculos a su paso. Me aterra la incertidumbre, me aterra subir de peso, me aterra desprenderme del todo de lo que hasta ahora ha sido mi vida porque no sé lo que se encuentra detrás. Me preocupa no estar a la altura de lo que me espera, si es que me espera algo. Me atormenta no ser capaz de dejar de huir de situaciones que amenazan con derribar mi muro y sentirme vulnerable. Me aferro a mis huesos porque tengo miedo de no saber que hacer con mi vida.

Quiero ser normal, sentirme normal, tan sólo quiero eso, lo necesito. Trato de comportarme con normalidad pero algo que para casi todo el mundo resulta cotidiano como puede ser cenar o comer con amigos a mí se me hace cuesta arriba. Lo intento, lo hago, pero cada bocado que llevo a mi boca me mata, los minutos se hacen horas, la comida parece multiplicarse por momentos frente a mí mientras mi organismo y sobretodo mi mente trata de asimilar toda esa grasa. Frente a mí en lugar de platos veo números y mi cabeza empieza a trabajar a un rítmo frenético pensando la forma de compensar cada uno de los excesos.

Mi estómago se vuelve pesado y en él se instala esa sensación de nauseas incesantes que golpean también mi mente. Trato de callarlas, de ignorarlas y con algo de tiempo parece que lo consigo. El resto de tiempo transcurre más o menos con normalidad pero yo me siento extraña, todo parece estar bien pero no lo está. Los pensamientos me invaden, los recuerdos me golpean... la marea va creciendo en mi interior.

Llego a casa y me meto en la cama "Necesito adelgazar... mañana empieza mi plan de ataque" y empiezo a planificar cada comida, mi nueva tabla de ejercicio, compruebo que la caja de laxantes está donde la dejé, le doy vueltas en mis manos y mientras pienso en hincharme a ellos a pesar de hacer meses que no los pruebo. Me tienta la idea pero trato de evitarla "hoy no, puede que mañana" retraso el momento de hacerlo con la esperanza de que se esfume esa idea de mi cabeza, pero aunque no los tome necesito tener la tranquilidad de que están ahí en caso de "emergencia"

Me aproximo al acantilado y me invade una vez más la idea de saltar al vacío. El salto es elevado y la caída puede ser brutal pero pensar en ella consigue ayudarme a dejar de pensar en lo demás, en lo que de verdad se clava, en lo que de verdad duele...

viernes, 15 de octubre de 2010

Hermetismo y análisis de sangre

Trato de bloquear mis sentimientos porque me asustan, porque duelen... el problema es que hay sentimientos que surgen sin más, son aquellos que por nuestros miedos no queremos sentir pero a pesar de ello sentimos sin quererlo. Y como no puedo evitar sentir decido privarme de dar rienda suelta a esos sentimientos, no me dejo llevar y mucho menos me permito vivirlos.
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En cuanto intuyo que una grieta por pequeña que sea surge en el grueso muro que creé para protegerme vuelvo a cerrarla con una pasta más fuerte que la anterior para evitar que algo o alguien se cuele por esa grieta y se encuentre con mi yo vulnerable. Podría definirme como un tanto hermética. Pero cada vez se generan más grietas y no sé por cuanto tiempo más podré mantener el muro que me aisla del mundo real, de los sentimientos y vivencias reales. Quiero derrumbarlo y librarme de él pero por otro lado necesito la protección y seguridad que me aporta. Temo hacer daño y temo que me lo hagan. El universo paralelo inventado se empieza a tambalear.
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Fisicamente no me encuentro muy bien y además llevo un par de meses sin la regla asique a petición de mi psico esta mañana he ido al médico a hacerme una analítica completa y la semana que viene me darán los resultados. Hablando mal y pronto estoy acojonada pero no quiero pensar mucho en eso, lo que tenga que ser será.
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Por otro lado he tenido el valor de acceder a hacerme los análisis y además esta mañana aunque ayer me acompañó la psico a pedir cita para hacermelos (sola probablemente no habría ido), hoy he ido sola a hacermelos (que independiente me he vuelto en poco tiempo, vamos avanzando). He de decir que aunque no estaba muy por la labor quizás sea bueno saber en que estado físico me encuentro para ser aún más consciente de los riesgos que implica y las consecuencias que puede suponer para mi salud continuar con ciertos comportamientos. Aunque en realidad, no nos engañemos, eso ya lo sé pero tal vez verlo plasmado en el papel me abra un poquito más los ojos. No lo sé...

domingo, 3 de octubre de 2010

dudas, confusiones ¿mejorando?

Poco a poco empiezo a salir de mi encierro, muchas veces porque me veo en la obligación y otras muchas porque yo misma me obligo a moverme, a no quedarme aislada en estas cuatro paredes. Me mantengo ocupada y parece que así las semanas pasan a una mayor velocidad.

El estar a solas conmigo ya me lo sé de memoria y también sé como suele acabar eso asique ¿por qué no probar algo distinto? ¿por qué no intentar salir al mundo real? Y eso es lo que estoy haciendo, lo que estoy intentando porque por probar no pierdo nada y aunque ahora me sienta pequeña allí dónde vaya puede que llegue el día en que ya no me sienta así, en que ya no sea necesario forzarme a mi misma a salir y lo haré realmente porque me apetezca. De no ser así sé que siempre estoy a tiempo de volver al aislamiento que ya conozco. No creo que lo que me espera ahí fuera pueda ser mucho peor de lo que he estado viviendo hasta ahora.

Por miedo a mil cosas, por creer que ya tengo las herramientas suficientes y por la sensación de que ya no podía dar más de mí en el tratamiento, ni podían ayudarme más, por no querer que perdieran más tiempo conmigo... estuve a punto de resignarme a vivir encerrada en mi burbuja y a desistir en la idea de avanzar más. Me planteé hace tan solo unos días dejar el tratamiento, no dejarlo completamente al menos en un principio, pero sí tomarme un respiro. Me planteaba una nueva huída. Pero después de pedir opinión a alguien en quien confío plenamente y después de mucho pensarlo es cierto que aún no estoy preparada para caminar sola, sigo necesitando ayuda. Soy consciente de que me queda mucho camino por delante y quiero recorrer cada tramo sin perderme ni un detalle.
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De pronto recordé algo que me prometí a mi misma cuando decidí poner solución a mis problemas "no dejaría el tratamiento hasta que me diesen el alta." Había olvidado esa promesa o quería olvidarla. Ya cometí el error de salir corriendo hace años y la verdad no salí muy bien parada, fuí cayendo más y más. Por esa razón me prometí que esta vez sería diferente, que está vez era realmente consciente de que tenía un problema y sobretodo tenía claro que quería solucionarlo, los errores están para aprender de ellos. Cuando me prometí aquello lo hice siendo consciente de que habían muchas cosas que mejorar pero creía que me costaría menos y necesitaría menos tiempo. Cuando vuelve la cordura a mí se que se trata de un tiempo bien invertido que va dando sus frutos. Echo de menos tener una mayor autonomía, echo de menos ese falso control. Pero cómo dice la canción "no quiero que la prisa me obligue a no ver nada". La guerra aún no está ganada aunque cada día voy ganando pequeñas batallas que me ayudan a creer que algún día podré ganar esta guerra.

Muchos días sigo boicoteándome y poniéndome yo misma obstáculos, trato de mejorar mi relación con la comida y por momentos parece que lo consigo pero mi relación con la báscula continua siendo odiosa y a veces todo se desmorona. Sé que lo mejor directamente sería romper esa relación y tirarla pero soy incapaz, no se me va esa necesidad de control. Siento que engordo y necesito saber si es una sensación real, no logro callar esa "voz" o al menos ignorarla. Ya no recuerdo como se mira.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

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Empiezo a comer y los números aparecen en mi mente, 160kcal de esto + 70 de aquello... Trato de no pensar, de dejarme llevar, relajarme y simplemente morder, masticar y tragar y me cuesta, vaya si me cuesta.
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Pero como dice el libro Frío de Laurie Halse Anderson "No hay una cura mágica, un hechizo que lo aleje todo para siempre. Sólo hay pequeños pasos; un día más fácil, una risa inesperada o un espejo al que no le das importancia"

domingo, 19 de septiembre de 2010

Negaré que estoy llorando


Tengo que comer, tengo que comer, me repito una y otra vez. Vivir implica comer, comer es una necesidad básica que tiene que ser cubierta y que me permite seguir viviendo.

Y ese es en realidad el problema, cuando estás viva sientes dolor, sientes la soledad, sientes la tristeza que te amarra y no te suelta, sientes la culpa que te aplasta con su todo su peso contra el suelo y sobretodo sientes incertidumbre y miedo, mucho miedo. Asique resulta más sencillo ser yo la que me amarre a algo y ese algo son mis huesos, si me aferro a ellos lo demás ya no me duele ni me asusta tanto. Cada quilo que pierdo me aleja un poco más de la vida pero también me aleja del sufrimiento que escapa de mis manos.

Suena muy dramático pero en realidad me he dado cuenta de que es así, peso 44 kgs pero daría igual que pesara 40...30... porque siempre habría un número menor que alcanzar hasta llegar a 0, o mejor dicho hasta llegar al número que el cuerpo fuese capaz de resistir. Mi objetivo siempre ha sido dejar de existir y por lo tanto dejar de sentir, pero no puedo tomar esa salida porque esa decisión aunque es mi vida y es solo mia no me afecta solo a mí. No quiero hacer más daño ni generar más preocupaciones a mi alrededor. No estoy bien, no lo estoy, pero quiero pensar que es solo otra racha más, una mala temporada que acabará pasando.

Siento que aunque la ropa me quede grande la vida es en verdad lo que me queda realmente enorme, nunca sé como acertar. Quiero desaparecer, aislarme una vez más y alejarme de todo y de todos pero eso en nada ayuda. Quiero estar bien, de verdad que lo quiero y lo intento pero estoy cansada de fingir ante el mundo que todo va bien, estoy cansada de engañarme a mi misma haciendomelo creer también. Estoy cansada de intentar estar bien y no conseguirlo, de la ansiedad, de el nudo que me oprime el pecho, de las ganas constantes de llorar, de sentir este vacío. Estoy harta de espejismos... No puedo parar.

Llevo semanas nadando de nuevo hacia las profundidades. Ultimamente he comido muy poco, entre 500 y 800 kcal (o tal vez menos) al día, he perdido la cuenta de las veces que me peso a lo largo de 24h. Esto solo me lleva a obsesionarme más y más, soy consciente de ello y de que debo decir basta y dejar de hacerlo antes de que no haya marcha atrás, pero en estos momentos me dan igual las consecuencias, me da igual lo que pueda pasarme, me da igual el dolor de espalda y de cabeza que lleva acompañándome desde hace más de 10 días. No quiero adelgazar pero tampoco quiero comer no tengo hambre, ya no la siento. Solo quiero dormir, estoy cansada, tengo sueño, mucho sueño...
















jueves, 16 de septiembre de 2010

La luz encendida

*Hoy dormiré con la luz encendida para alejar la oscuridad que alberga mi alma.
*Hoy dormiré con la luz encendida mientras me ahogo en lágrimas que empapan mi almohada.
*Hoy dormiré con la luz encendida para tratar de mitigar la soledad que va matándome por dentro y me deja desarmada.
*Hoy dormiré con la luz encendida para alejar los recuerdos que emergen de la nada como si fuesen fantasmas.



Tic-tac, tic-tac el sonido de las manecillas del reloj retumba en mi mente, el tiempo pasa y no se detiene. Una pastilla, otra... ahí está de nuevo esa nebulosa que llega y me envuelve, los párpados se vuelven más y más pesados y lentamente se van cerrando, todo se torna oscuridad, la luz ya se ha apagado.
Necesito descansar mi cuerpo, las heridas de mis pies y las de mi alma.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Nada y al mismo tiempo tanto...

- ¿Qué te pasa?

- (fuerzo una media sonrisa) Nada, no me pasa nada.

- ¿Seguro?

- Si, si, seguro. No me pasa nada en especial ¿por?

- Tienes mala cara ¿Seguro que no te pasa nada?

- Que no, tranquila, no pasa nada.

- ...


Y si realmente no pasa nada ¿por qué las lágrimas inundan mis ojos? ¿por qué este nudo en el estómago? ¿por qué tengo que forzar la musculatura de mi cara para contener el llanto y evitar que se note el temblor de mi barbilla?

No pasa nada y al mismo tiempo siento que pasa tanto, que lo que pasa es... todo.

lunes, 30 de agosto de 2010

...

Da comienzo la fiesta de disfraces. Las luces y la música parecen invitarme a que me conceda la libertad de ser como me gustaría ser en realidad y me dejo llevar, sigo el rítmo que las notas musicales van formando...bailo, me rio al tiempo que la vergüenza y la inseguridad desaparecen, al menos aparentemente, pero tan solo es una fachada. El vacío sigue donde estaba, me siento pequeña, muy pequeña rodeada de tanta gente pero yo sigo bailando y hablo y hablo a la espera de que el vacío que siento se harte y se vaya.

Mi mente deja espacio para los sueños y las fantasias que quizás no consiga llevar a cabo, pero en ese instante me siento capaz de todo, de comerme el mundo si es necesario para impedir que sea él el que me acabe engullendo. Mi cuerpo se contonea por inércia al rítmo de la música y las luces, pero mis pensamientos acuden frenéticamente a mi cabeza y giran en otra dirección. Estoy ahí pero al mismo tiempo estoy en otro lugar, en el que más miedo me da. Hago un repaso a mi pasado, a mi presente y sobretodo a mi futuro y siento que no lo tengo.
Empiezo a plantearme las cosas y los pasos que tendré que dar, no puedo continuar por más tiempo quieta, pero me siento tan paralizada... Pienso: quiero escribir, lo haré. Quiero estudiar,lo puedo hacer. Me apetece viajar, ¿por qué no hacerlo?

Intento autoconvencerme de que todo es cuestión de esfuerzo, de intentarlo, de pasar página y cerrar capítulos que hacen daño... Si otros han podido ¿por qué no voy yo a poder?

¿Por qué no voy a poder? ¿Por qué no voy a poder?... Por el simple hecho de que lo intento e intento y no me siento mejor, porque los recuerdos me siguen golpeando y continuan atándome y doliendo. Y pienso ¿para qué? ¿para qué probar hacer algo si tan solo hay una posibilidad entre un millón de conseguirlo? ¿para qué intentar algo si puede que sea demasiado tarde? ¿para qué esforzarme si resulto más que mediocre en cualquier cosa que hago?

Los efectos que se han producido en mí esta noche fruto de lo artíficial se van pasando y los pies vuelven a tocar el suelo, yo vuelvo a darme de bruces con la realidad y todo lo que me parecía alcanzable se vuelve más y más lejano, simples fantasías y locuras poco factibles y practicamente imposibles para alguien como yo. Sin confianza en mi misma, sin ilusión, sin ganas o con ellas haciendo acto de presencia de forma muy esporádica pero sin fuerzas que consigan acompañar esas ganas.

Nunca creí en la depresión como tal, yo la entendía como una falta de voluntad, una forma de echarse a perder... Nunca creí en ella hasta que se adueñó de mí.

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