*Si LuChAs PuEdEs PeRdEr, Si No LuChAs Ya EsTáS pErDiDo*

SiGo CaMiNaNdO sIn DeTeNeRmE y CaDa PaSo QuE dOy Me DeScUbRe HaCiA dOnDe VoY.

martes, 11 de enero de 2011

Presa, carcelera y prisión


Para evitar sufrir, para alejarnos de la realidad que resulta dolorosa cerramos los ojos con fuerza para no sentir la total intensidad de los golpes que nos llegan. Nos obligamos a mantener los ojos cerrados para no ver lo que hay ante nosotros, para no ver absolutamente nada... Cubrimos nuestros ojos para adentrarnos en una oscuridad pactada que nos lleva a una fantasía que ansiamos que se convierta en nuestra realidad deseada.

Sellamos nuestros labios para no expresar, para mantenernos callados y no molestar, no preocupar o simplemente por la incapacidad de decir con palabras aquello que sentimos que nos abrasa y consume por dentro, por el pudor que sentimos al desnudar nuestra alma.

Cubrimos nuestros oídos porque hay cosas que no queremos escuchar, las verdades duelen e incluso asustan. Sobre todo cuando tú ya tienes una imagen muy formada de tu verdad. Asusta ver como tu visión es totalmente opuesta a la de los demás, asusta darse cuenta de que vives en una realidad distorsionada y que tus ojos por más que lo intentes sólo ven lo que quieren ver, lo que necesitan ver para tener algo a lo que aferrarse... para que tu cuerpo continúe consumiéndose junto con tus ganas frente al espejo y a pesar de ello sigues sumergida en esa burbuja de irrealidad que no te permite ver nada de eso. El reflejo que te devuelve el espejo es siempre el mismo, nada cambia ante él... Odias al espejo pero en realidad te odias a ti misma. Quieres ver lo que los demás pueden ver pero ni tus ojos ni tu cabeza te lo permiten.

Y llega la necesidad incipiente de huir, de dejar todo eso atrás... pero por cada paso que das en la dirección correcta, la parte insana se encarga de atraerte de nuevo hacia ella, intentando convencerte de que es lo único que tienes, si dejas de aferrarte a los kilos, a las kcal y a todo lo demás no te queda nada, no eres nadie. Son tantos años, que se ha convertido en mi vida y aunque es una vida que quiero dejar atrás no puedo soltarme de ella con la facilidad que me gustaría porque me aterra desprenderme por completo de ella... por eso siempre dejo un resquicio, una puerta abierta que me aporte la seguridad de que sigue estando ahí la posibilidad de volver a sumergirme con ella hasta lo más profundo si así lo necesito. Me alejo pero no lo suficiente como para lograr soltarla y es así como me quedo a medio camino... mientras dos fuerzas contrapuestas (la parte sana y la enferma) luchan entre si, la necesidad de recuperarme y vivir de verdad y la seguridad de lo que ya conozco, el muro de protección que me aporta la enfermedad más allá de todo lo negativo que conlleva continuar enferma.

Quiero correr, desearía poder volar, alejarme de todo y batir las alas con tanta fuerza que por un momento lo único que escuchase fuese el latido de mi corazón.

sábado, 8 de enero de 2011

Haciendo equilibrios pero caminando hacia delante

Me he propuesto que este año sea mi año 1, año de cambios (espero que para bien) y hora de empezar de nuevo, no desde cero porque ya tengo parte del camino recorrido, pero si es hora de un nuevo comienzo. Retomar el rumbo, empezar proyectos que puede que me lleven a alguna parte o tal vez no, pero de todos modos de lo que si estoy segura es que el proceso será un modo de aprendizaje. De momento recuperar viejas aficiones me está ayudando a reconocerme de nuevo, a empezar a encontrarme a pesar de lo perdida que me encontraba, a volver a ilusionarme haciendo cosas que por estar tan perdida y tan metida en la enfermedad, en mi mundo, había dejado de hacer e incluso había olvidado todo lo que me aportan, el bien que me hacen... Estoy empezando a recuperar una parte que tras estos años sumergida en una espiral de autodestrucción había acabado desprendiéndose de mí como si jamás hubiese existido.

Hace unos meses en lo único que pensaba era en morirme puesto que estaba cansada de todo y no veía solución posible ni un futuro viable. Solo quería que todo acabase cuanto antes para poder al fin descansar. No sabía lo que quería, puesto que en realidad no quería nada para que iba a esforzarme en hacer planes de futuro si ese futuro no lograba visualizarlo y ni siquiera lo quería y a mi modo de entender no iba a tener lugar. No veía nada, solo vacío. Lloraba cada noche, cuando despertaba por la mañana me maldecía por tener que vivir ese nuevo día. Dejaba los días pasar y no hacía nada... pensaba que mi vida iba a ser siempre eso, dejar los días pasar hasta que al fin todo acabase.

Ahora el trastorno alimentario sigue estando presente en mi vida, siguen habiendo fechas en las que se me hace realmente duro no caer y acabo cayendo, siguen desbordándome algunas cosas y problemas que escapan a mi control y me continuo refugiando en lo "fácil" (pero ya no como antes), en lo que por un momento me aleja de la realidad y alivia mi malestar aunque sea de un modo efímero porque los problemas no se van. Escapar de ellos, cerrar los ojos y huir no hacen que desaparezcan... cuando abres los ojos continúan ahí y antes o después toca mirarlos de frente y afrontarlos. Cada vez abro los ojos antes y cada vez despierto de mi letargo con mayor celeridad porque la vida no espera y ya he ocupado demasiado tiempo de la mía en hacerme daño.

Hay días que son realmente duros pero también empiezo a ver y valorar los días que valen la pena, empiezo a relativizar, a priorizar... Me cuesta y mucho dar a cada cosa la importancia que tiene ni más ni menos pero estoy en ello.

Sobretodo pienso en el presente pero también le doy cabida al futuro, empiezo a saber que es lo que quiero, aunque a veces me siento desbordada porque no se por donde empezar para poder llegar a todo y hacerlo lo mejor posible. Asimismo también sé que es lo que no quiero, que cosas están fuera de lugar en mi vida... tengo que desechar todas esas cosas que de forma directa o indirecta me hacen daño. Hay mucho trabajo por delante pero poco a poco empiezo a ver resultados de los esfuerzos propios y de la ayuda que se me ha estado brindando durante todo este tiempo y me sirve para seguir hacia delante a pesar de las dificultades. Porque todos esos esfuerzos no han sido en vano.

Antes me dejaba caer y caía hasta lo más profundo y me quedaba allí abajo esperando no sé muy bien el que y así pasaban los días, las semanas y yo seguía en las profundidades sin hacer nada o utilizando la ley del mínimo esfuerzo para calmar mi conciencia pero nada más, en verdad no tenía fuerzas ni ganas de salir del todo de allí ¿para qué? ¿qué me esperaba fuera? Vacío, soledad, tristeza, fracaso, frustración, impotencia... Eso ya lo tenía allí abajo no merecía la pena salir para encontrar lo mismo pero multiplicado. Porque cuando me refugio en la enfermedad me refugio al mismo tiempo en una soledad buscada pero ahí fuera el sentimiento de soledad se hace más fuerte porque deja de ser una soledad buscada para pasar a ser una soledad real, y como duele!!!!! Por muy rodeada de gente que estés llega un momento en el que se produce un apagón y todo se queda a oscuras, no ves nada ni a nadie, estás tú sola en una guerra que parece no tener final y te planteas que quizás esa guerra ya está perdida y no hay nada que hacer, que tal vez sea mejor tirar la toalla y dejar que lleguen los golpes hasta que llegué ese último golpe que es el que con un poco de suerte otorgue la libertad tan anhelada.

Pero de pronto algo en tu cabeza hace clic, a pesar de todo sigue habiendo gente que confía en tí y las cosas parecen que empiezan a cambiar y vuelven las ganas de levantarte del suelo y volver a combatir con todas tus fuerzas. Ahora hay momentos de oscuridad que nublan mis pensamientos pero son eso, momentos o quizás algún día suelto... Pero ahora quiero VIVIR (en mayúsculas), quiero sentir, quiero hacer cosas, quiero volver a ser yo, quiero poder mostrarme como soy, darme esa oportunidad de conocerme de verdad y dar la oportunidad de que los demás también puedan conocer mi yo sano. Quiero conseguir aceptarme.

He retomado los estudios y estoy ilusionada con ello porque siento que por fin estoy haciendo algo por mí, por tener la vida que siempre he querido vivir y que me he negado todos estos años por sentirme incapaz, por haber perdido la ilusión... pero ahora la ilusión ha vuelto y quiero intentarlo. Aunque ya lo sabía, he podido comprobar que me encanta trabajar con niños, me hace sentir bien, me han devuelto la sonrisa, me han devuelto las ganas... Cuando estoy con ellos mis problemas se esfuman. Me han hecho recordar la inocencia, la energía y la ilusión que se tiene cuando se es niñ@.

He vuelto a dibujar, cosa que me apasiona desde niña y que a pesar de ello había olvidado junto con mis láminas y pinturas en un cajón. Había olvidado lo que me relaja, lo que me distrae plasmar en un papel aquello que me sugiere cada instante.

Estoy escribiendo, creo que es lo que más me apasiona en esta vida... estoy dándole forma a algo y expulsando ciertos fantasmas que quedan en mi interior a través de las palabras que fluyen libremente por mis manos para acabar plasmadas en un papel que es donde deben estar para poder desterrarlos de una vez de mi vida. Me estoy tomando tiempo porque llegar a ciertos puntos me cuesta y de vez en cuando necesito respirar para poder continuar.






domingo, 12 de diciembre de 2010

Hasta pronto


Me despido por un tiempo, no sé cuanto tiempo será, ni siquiera sé si volveré... pero quiero llevar a cabo proyectos en la vida real y ello supone mucha dedicación y he de prescindir de ciertas cosas para ello y en este caso creo que lo mejor es que prescinda del blog por el momento, no quiero tener que venir aquí y acabar escribiendo con prisas palabras que suenen vacías y sin sentido por no poder disponer del tiempo suficiente para buscar dentro de mí y dejar que las palabras que resuenan en mi cabeza fluyan a través de mis manos.

Me gusta hacer las cosas lo mejor posible y sé que ahora mismo continuar con el rítmo que con el que llevado el blog y esperar que siga teniendo un mínimo de calidad es imposible... por lo tanto no me marcho del todo, pero pasará un tiempo prudencial entre entrada y entrada... Sólo escribiré cuando de verdad tenga algo interesante que decir. Mientras tanto trataré de mantenerme con los pies en el suelo y luchar por mantenerme a salvo e ir consiguiendo cosas en el mundo real. La realidad está ahí fuera... Aquí no me queda mucho más que decir.

Espero que os vaya genial y sobretodo que os cuideis muchooooo!! Un abrazo enorme, ha sido un placer compartir con vosotr@s pequeños retales de mi vida, subidas, bajadas, caídas...

sábado, 11 de diciembre de 2010

Haciendo balance

- Casi un año sin matarme a hacer ejercicio por las noches mientras todos dormían.
- Meses sin usar laxantes.
- Meses sin hacer fotos a mis huesos para analizarme y autocriticarme.
- Vomitos cada vez más espaciados, hay semanas que ni siquiera recurro a ellos.
- He pasado de pesarme varias veces al día a no pesarme.
- Me he vuelto más reflexiva.
- Estoy tolerando las meriendas (cosa que no hacía desde hace 8 años)
- Me sigo saltando alguna comida, restrinjo y me privo de otras pero no cada vez que tengo la posibilidad de hacerlo.
- Por lo general me noto más tranquila, aunque mis altibajos emocionales siguen estando más que presentes e influyen en mi punto débil, la comida.
______________
¿Mejorando? Yo creo que sí, al menos conductualmente en cuanto a alimentación se refiere, aunque hay días que me lo hacen poner en duda. Los fines de semana todo se suele poner de nuevo del revés y el hecho de que se acerquen las Navidades me aterra...
_________
No es un mal balance después de todo, al menos los síntomas continuan reduciendose, con lo cual la punta del iceberg es cada vez más frágil, lo malo es que sale a la superficie todo lo demás... pero en fin es lo que hay.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Desconfia de tus ojos

Me levanto de la cama, tomo mis pastillas multicolor para sumergirme en una relativa tranquilidad y en una nube practicamente de indiferencia. Voy al cuarto de baño y me desnudo frente al espejo. El viernes no lo resistí más y me pesé en casa de una amiga, 45 kgs. Miro mi reflejo y paso mi mano por mis clavículas afiladas, mi pecho está plano y casi hueco. Desciendo mis manos hacia mis costillas y voy contándolas una a una, mi barriga en cambio parece abultada y los huesos de la cadera aunque se adivinan bajo la piel ya no se notan tanto como antes. Curvo mi espalda y veo como cada una de mis vertebras forman una línea perfecta como si fuesen canicas alineadas.

Después de repasar mi anatomía para cercionarme de que todo sigue en su lugar. Me dirijo a la cocina a "prepararme" el desayuno. Me sirvo un vaso de leche que acaba por el fregadero y cojo una napolitana que acabo envolviendo y guardando en mi cuarto. A vista de todos he desayunado, asique todos contentos, pero en realidad mi estómago está vacío, necesitaba sentirlo así aunque solo fuese una vez más. Sólo por esta vez...

Estoy enfadada conmigo misma, me cabrea matar de hambre a mi organismo, me exaspera pasarme las tardes muerta de frío tiritando en mi cama en lugar de salir a cenar como una persona normal, donde sea menos en casa... Es decir hacer todo aquello que me sigo perdiendo. Estoy realmente enfadada conmigo por preocupar a la gente que me importa y no poner fin a este círculo vicioso.

La idea de comer me sigue asustando, cada cosa que me llevo a la boca supone un reto para mí, un reto que puedo conseguir y que voy consiguiendo, pero no puedo dejar de pensar en que engordaré más y más. Quiero llegar a comer como una persona normal sin que me venza la culpa con cada bocado, quiero poder llegar a permítirme ciertos caprichos con la comida... pero esos caprichos se posan en mi cuerpo en forma de grasa y prefiero seguir privandome de ellos.

Cuando trato de comer con relativa normalidad siempre está esa dichosa "voz" en guardia dispuesta a derribarme y a hacerme sentir culpable. Y esa culpa en varias ocasiones me vence y se convierte en purga posterior. Cada vez que tengo el plato de comida frente a mí vuelve la ansiedad y como, me obligo a comer porque es lo que todos esperan que haga, porque no quiero seguir escuchando "me tienes harta" "vamos para atrás, creo que estas volviendo a adelgazar" "llevamos ya mucho tiempo así" "come, come, come"... lo hago lentamente para que vaya pasando el tiempo y después me siento como si hubiese aumentado 4 o 5 kgs de golpe. Sé que no es real que no se aumenta de peso en cuestión de minutos pero yo lo tengo asociado así, como y al instante siguiente ya me siento y me veo más gorda, no como y me siento ligera, vacía, más delgada... Aunque es obvio que por saltarme una comida tampoco bajo de peso. La mente es complicada y tiene muchos entresijos difíciles de comprender.

Nadie es capaz de explicarme porque mis ojos no ven como los demás, realmente no sé como soy. Porque si lo que yo veo es fruto de la distorsión y no es real ¿Cuál es la realidad? ¿Cómo soy? No quiero que nadie me lo explique, porque sigue sin entrar en mi cabeza. Quiero verlo por mí misma, quiero mirarme al espejo y poder decir: Vale, esa soy yo y estar segura de que la imagen que me devuelve mi reflejo es la real.

Y por las noches esos "murmullos" que se cuelan en tu cabeza cuando la penumbra de tu habitación da rienda suelta a todos tus fantasmas y te gritan que eres una fracasada, que nunca conseguirás nada, que eres una decepción constante para todos... Y vomitas, te mueres de hambre, te cortas... Y lo haces porque necesitas un anestésico que calme todo lo que se remueve por dentro, todo lo que duele. Y el anestésico parece que funciona, puede que durante un rato pero después ese anestésico se acaba convirtiendo en tu peor enemigo y cuando te quieres dar cuenta ya es tarde. Porque ya no eres tú la que controlas, tú no controlas nada, te roba tu alma, tus ilusiones, tus amigos, tu vida, te lo quita todo... Y solo te queda ese maldito anestésico cada vez más necesario porque cada vez hay más dolor. Sabes que es una forma lenta de matarte pero por alguna extraña razón aunque quieres parar sientes que no puedes.

Te miras al espejo y pareces un triste fantasma, las ojeras ya forman parte de tí, al igual que la palidez de tu rostro, tus ojos parecen vacios... tu cuerpo esta presente pero por dentro te sientes más muerta que viva. Oyes gritar a tu corazón que pide ayuda y miras a tu alrededor y otra vez ves todo ese caos que te envuelve, ese caos que generas... Ves que lo poco que queda en pie se tambalea y si ello cae, entonces si que será todo, absolutamente todo lo que esté mal.

domingo, 28 de noviembre de 2010

crazy

De nuevo mi cabeza se vuelve del revés... Paso del blanco al negro en cuestión de segundos. Me miro al espejo y observo como los pantalones que me compré de la talla 36 hace apenas 3 semanas se escurren en mis caderas, me quedan grandes, pero al mismo tiempo yo me veo más gorda, me siento más gorda... Mi barriga, mis piernas... todo se torna de un tamaño desmesurado a mis ojos. Y quiero gritar, quiero llorar, quiero romper ese maldito espejo... Mi estado anímico no puede variar tanto por "tan poco", pero lo hace.

No puedo pasar de querer luchar con todas mis fuerzas e ir dando pasos hacia delante a de repente planificar milimetricamente como será a partir del lunes mi relación con la comida, las comidas que podré saltarme, los momentos idóneos en los que podré vomitar, las tablas de ejercicios que haré cada noche. Objetivo: adelgazar lo máximo antes de que lleguen las Navidades y engorde aún más.

No puedo pasar de pensar en planes productivos, a sin más meterme en la cama toda una santa tarde y tan sólo pensar en morir y en cual sería la mejor manera de hacerlo. Mirarme las venas y llorar sin parar porque no tengo el valor. Realmente soy una montaña rusa con bajadas bruscas.

Mirar hacia el futuro, visualizarlo, tener metas a la vista, ilusiones... Lo intento, pero no me veo capaz de conseguir realmente nada que valga la pena, si ni siquiera me veo capaz de tener una vida normal. No veo un futuro... La anorexia me ha hecho perder muchas cosas, pero ahora ya no tengo mucho más que perder... La enfermedad se convirtió en mi vida, mi refugio, la única que estaba ahí incondicionalmente y a la que puedo recurrir en cualquier momento, la única que estaba ahí en mis momentos de soledad, de tristeza, de frustración. Y ahora que pretendo echarla de mi vida demuestra su fortaleza jugando todas sus cartas porque no quiere irse, no quiere dejarme en paz. Cuando la intento callar aún grita más.



LOCA SIN REMEDIO... BUSCA SU CORDURA. Razón aquí

viernes, 26 de noviembre de 2010

Pequeños grandes pasos

Hoy me he levantado un tanto decaida sin ganas de hacer nada aunque tenía miles de cosas que hacer, además me dolía la cabeza asique el primer planteamiento ha sido: Me quedo metida en la cama todo el día. ¿Pero realmente eso es lo máximo que esperaba de mi día? No.
________
Asi que me he levantado me he vestido, me he ido a dar una vuelta y hacer todos los recados que tenía que hacer sin desayunar (mal hecho). Pero después tenía remordimiento de conciencia y esta vez no era por haber comido si no por haberme saltado una ingesta, estaba en mi mano solucionarlo o no, que el no comerme una misera ingesta se vuelva a convertir en una costumbre diaria y después sean dos y luego tres. Asi que me he ido derecha a la panadería y me he comprado un kinder bueno, hacía años que no me permitía algo así sin acabar después frente al wc.
________
Me lo he comido, lo he saboreado e incluso podría decir que lo he disfrutado. Después el sentimiento de culpa ha aparecido de nuevo pero era una culpa soportable, una culpa mucho menos intensa que he conseguido calmar simplemente al caminar, el peso en mi estómago está pero de momento es ahí donde se va a quedar. No sé si es un espejísmo, no sé si esta noche necesitaré compensar, si es algo esporádico que ha sucedido hoy sin más, o es que sigo recorriendo camino. Llevo casi un mes sin vomitar, no me peso (aunque me muero de ganas de hacerlo), he aumentado el número de ingestas. Es verdad que cuesta, cuesta mucho pero también es alentador ver que con esfuerzo vas consiguiendo cada paso, porque quizás algún día solo haya quedar un pequeño paso más para sacar por completo los pies del barro.
________
Mi tiempo se va ocupando en otras cosas más productivas y menos dañinas y aunque me da mucho vértigo me alegro de que sea así.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Mi corazón se está descongelando, ¿alguien me puede dar un poco de anestesia?


Una vez está en tu cabeza te conviertes en una extraña nueva raza, una forma de vida que adora fantasear sobre su propia extinción...

Como te haces daño por fuera para intentar paliar el dolor que sientes por dentro.




No sé quien soy...

domingo, 21 de noviembre de 2010

Tratando de encontrar y mantener la estabilidad

Para que la vida sea más llevadera en ocasiones es necesario recordar pero también para poder seguir sobreviviendo e intentar vivir es necesario olvidar ciertas cosas.

Ayer tuve un momento impulsivo y borre fotos, mensajes, números de teléfono para tratar de hacer como si nunca hubiese existido. No sé como afrontarlo y me desestabiliza por completo, llevaba unos días bastante buenos en relación con la comida, mi ánimo también parece estar más estable aunque sea una tranquilidad artíficial provocada por la medicación. Estos días en mi cabeza no ha habido solo un monotema, he estado empezando a estudiar y lo he pillado con ganas, dejando currículums... en conclusión, me estoy moviendo. Pero de repente aparece, oigo su nombre, siento que se acerca el momento de verle y sin saber muy bien como todo se va al traste, me invade el pánico y me dejo arrastrar por lo de siempre. Creo fervientemente en que es algo dañino para los dos, para él porque tiene que aguantar mis altibajos y tratar de entenderlos cuando ni yo misma los entiendo y eso debe ser desesperante y para mí porque trato de hacer equilibrios como puedo pero cuando aparece su nombre, aparecen esas mariposas en el estómago pero también vuelvo a caer un poquito más. La distancia hace el olvido y hoy por hoy necesito esa distancia para mantenerme en pie. Puede sonar egoísta, rastrero... pero he de manteneme a flote, no quiero hundirme de nuevo y mi estabilidad comienza a peligrar.

El viernes ya empezaron los pequeños tropiezos, no cené. El sábado comí más bien poco pero hice el esfuerzo aunque en mi cabeza ya estaban otra vez los pensamientos de como compensar todo eso. Y hoy no he desayunado y probablemente no coma porque la opción que hay es pizza y paso.

Y para colmo se acerca la Navidad y lo que ello implica: Comer por comer, atracones por doquier porque es lo que se supone que llevan esas fechas, comer aunque no tengas hambre hasta reventar si hace falta para que todos se queden contentos y después culpa, culpa y más culpa que se cierne sobre mi espalda, culpa de la que me acabo desprendiendo frente al wc.

Personas a las que no ves en todo el año y que muestran las mejores de sus sonrisas ¿por qué? porque es lo que toca, que buenos somos todos en Navidad. Personas que no se han preocupado en su vida de lo que te pasara y que practicamente ignoraban tu existencia (o al menos eso parecía) con sus comentarios "que poquito comes" "estás más delgada" "no pierdas más peso a ver si vas a enfermar" "toma un pedacito de esto" "otro pedacito de aquello" E incluso personas que en su momento eran las primeras en decirme frases como: "que bien que has adelgazado un poco, empezabas a tener el culo un poco, demasiado gordo" Ahora se fijan en los huesos que se me marcan y se preocupan, ja!! A ver si nos aclaramos, querían que estuviese delgada y ahora... ¿Qué pretenden que engorde? Cuanta incoherencia hay en el mundo.

No hace falta que estire el brazo para alcanzar nada son los platos los que vienen a mí de manos de otros bajo la mirada de "coge, coge" "porque antes comias más" "antes no estabas tan delgada" Tienen razón no estaba tan delgada, es verdad que también comía más pero también pasaba más tiempo "vaciandome" frente al w.c. Reuniones a las que no te apetece lo más mínimo ir pero si no vas aún das más la razón a aquellos que opinan que cada día me vuelvo un poquito más rara.

Ya no sé si el mundo está al revés o soy yo la que está cabeza abajo. Debería haber un universo paralelo para nosotros los raros, especiales o edición límitada esto último es para quitarle un poco de hierro a lo de raros pero yo sé que lo soy, lo tengo asumido y además siempre hay algo o alguien dispuesto a recordarmelo.










miércoles, 17 de noviembre de 2010

Yin y yan

Pienso en desaparecer, en adentrarme en la oscuridad que alberga mi alma y salir corriendo hasta donde mis pies sean capaces de resistir pero ahora lo tengo aún más fácil, dispongo de 4 ruedas que me pueden llevar hacia el camino que yo escoja, sin detenerme. Coger la carretera e ir algún sitio, o tal vez a ninguna parte, dónde la carretera me lleve, pero lo suficientemente lejos de aquí.

Simplemente desaparecer sin que nadie sepa mi paradero, empezar de cero en otro lugar. No importa el destino. Un lugar en el que lo único que tenga sea un trabajo y un sitio para vivir, no necesito nada más, no quiero necesitar nada más. Pero para eso tampoco tengo valor. En ocasiones lo veo todo practicamente nitido y surgen las esperanzas pero sin más se desmoronan cual castillo de naipes y vuelven las dudas, los miedos.

El maldito reflejo en el espejo que me recuerda todo el peso que me sobra, esa maldita voz que me grita que de algún modo debo ponerle solución si no quiero ser una débil toda la vida, esa voz que trata de tumbarme recordándome la poca fuerza de voluntad de la que dispongo, lo mediocre que seré toda mi vida, que es mejor que continue desapareciendo porque haga lo que haga nadie me va a ver, siempre seré invisible. Esa niña que no se oye ni escucha y a la que no se le presta atención porque el silencio es cómodo, el silencio no molesta... ¿Qué he conseguido en mis 24 años de vida? Hacerme una experta en contar calorías, saber como escaquearme de las comidas, aprender e inventar mil trucos para que nadie se diese cuenta... ¿Y que más? Ahhh, es verdad NADA.

Consigo frenar esos pensamientos y no darles tanta importancia al menos por el momento, espero a estar más calmada, espero a que vuelvan los pensamientos coherentes y racionales que van desmontando a los otros uno a uno. Pero aún así siempre me planteo ¿y si no tiene fin?

Empiezo a dar pasos realmente importantes, comienzo a compartir con mi madre mis inquietudes, mis pensamientos, mis proyectos... más allá de conversaciones supérfluas comenzamos a sincerarnos aunque aún queda "nada que decir y mucho por hablar", ya no espero que me de un abrazo soy yo quien toma la iniciativa si veo que no llega y se lo doy cada vez que me nace, creo que lo necesita o soy yo misma la que lo necesito. No espero su consentimiento en mis decisiones, tan solo su apoyo y parece que por el momento lo voy recibiendo. El otro día le explique sueños, proyectos que tenía en mente pero se lo planteaba como sueños que quedaron atrás porque quizás ya fuese demasiado tarde, quizás mi tren ya había pasado o yo fuese incapaz de conseguir algo así, y su respuesta fue ni más ni menos que la que yo quería oír "nunca es tarde, hay gente que descubre su camino antes porque está más despejado y gente que necesita hacer las cosas despacio con tiempo, asegurandose de que el camino es seguro y para ello hay que ir retirando todas aquellas ramas que pueden hacer el camino confuso" Nunca sabrás si puedes conseguirlo si no lo intentas.

Empiezo a tener motivaciones, cosas que hacen que valga la pena levantarse de la cama cada mañana aunque haya días en los que mis ojos se cierran a cal y canto y da igual lo que se me ponga delante porque soy incapaz de ver. Voy dando pasos, aunque de vez en cuando sigo poniendome excusas y trampas, eso de avanzar pero no soltarme del todo de mi forma de evasión por si luego la pierdo y necesito volver a ella.
_______
Curarme- Si
Engordar- No
_________
¿Incompatible? Estar saludable=comer= engordar. Y no se si estoy preparada para eso.
Tengo todas las ganas del mundo de recuperarme, de dejar esto atrás para siempre, poder mirarlo como algo pasado pero me aterra enormemente subir de peso. Ocupo mi tiempo en otras cosas para evitar que este sea el pensamiento principal y darle demasiadas vueltas a algo que en teoría debería importarme menos que mi salud psiquica y física y digo bien... "en teoría" Pero ¿Dónde se queda en la práctica?

martes, 16 de noviembre de 2010

Queda prohíbido- Pablo Neruda

  • Queda prohíbido llorar sin aprender, levantarse un día sin saber que hacer, tener miedo a tus recuerdos.

  • Queda prohíbido no sonreir a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños.

  • Queda prohíbido no demostrar tu amor, hacer que alguien pague tus deudas y tu mal humor.

  • Queda prohíbido dejar a tus amigos, no intentar comprender lo que vivieron juntos, llamarles solo cuando los necesitas.

  • Queda prohíbido no ser tú ante la gente, fingir ante las personas que no te importan, hacerte el gracioso con tal de que te recuerden, olvidar a toda la gente que te quiere.

  • Queda prohíbido no hacer las cosas por tí mismo, tener miedo a la vida y a sus compromisos, no vivir cada día como si fuese el último suspiro.

  • Queda prohíbido echar a alguien de menos sin alegrarte, olvidar sus ojos, su risa todo porque sus caminos han dejado de abrazarse, olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

  • Queda prohíbido no intentar comprender a las personas, pensar que sus vidas valen más que la tuya, no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

  • Queda prohíbido no crear tu historia, no tener un momento para la gente que te necesita, no comprender que lo que la vida te da también te lo quita.

  • Queda prohíbido no buscar tu felicidad, no vivir tu vida con una actitud positiva, no pensar en que podemos ser mejores, no sentir que sin tí el mundo no sería igual.

¿Lo ponemos en práctica? ¿Probamos a querernos hoy un poquito más que ayer?

sábado, 13 de noviembre de 2010

Quizás sea el principio del fin.

Me siento muy rara. El miercoles no fue mal, eso sí lloré muchísimo y me moría de la vergüenza al ver a mí "chico" allí con ese panorama. Cuando llegué a casa me sentía en parte aliviada, descansada y orgullosa de no haber huído por una vez. Pero esta mañana me ha invadido el miedo y tenía ganas de salir corriendo y no parar pufff todo esto me da tanto vértigo...Mi psico creo que acabó contenta de la sesión y mi "chico" se volcó, me secó las lágrimas, se expresó, me dió la mano... no sé, que sea tan "perfecto" me hace sentirme la persona más horrible del mundo por hacerle pasar por todo esto, porque pienso que merece a alguién mejor, porque no quiero que soporte mis altibajos, no quiero que camine a paso más lento pudiendo adelantar él su paso.

He visto lo que peso y he subido, objetivamente no mucho pero para mí todo un mundo. Sigo estando en un peso bajo pero me aterra subir sin freno, trato de convencerme de que llegaré a mi peso biológico y si como de forma saludable no tiene por que pasar lo contrario pero... siento que me estoy agobiando y esos números resuenan en mi cabeza. Necesito un puntito de cordura porque me veo haciendo equilibrios.

Cómo me dijeron ayer si todas las personas que no padecen un TCA subieran sin freno de peso ya no cabríamos en el mundo y tiene razón la gente tiende a estabilizarse en el peso que más o menos le corresponde geneticamente, espero que así sea en mi caso.

Me estuvieron recalcando todo el tiempo eso que si él está ahí es porque quiere estarlo, que nadie le ha puesto una pistola en la cabeza, que si a pesar del tiempo que ha pasado continua ahí es porque ha visto que vale la pena estarlo porque ha visto algo en mí que yo no logro ver. Y me cuesta aceptarlo, me cuesta no tenerlo todo bajo control y sobre los sentimientos no se manda y me asusta, me asusta hacerle daño y me asusta que me lo haga. Sé que para bien o para mal en eso consiste la vida en sentir y permitirse esos sentimientos, pero me cuesta. Mi chico dice que todo esto es pasajero y que lo acabaré superando pero... ¿y si no lo consigo? Sé que esa no es la actitud, quiero superarlo y hacer todo lo posible por conseguirlo. Pero cabe una posibilidad de que no sea así y entonces... ¿Él se habrá estado privando de cosas que podría vivir para nada? Me da miedo que aunque ahora sé que está completamente volcado y lo hace porque quiere hacerlo, algún día mire atrás y pueda reprocharme cuanto le frené. Demasiada conjetura ¿no?
Llevaba unas 3 semanas sin pesarme pero el jueves me pesé en la consulta y al ver el peso se me cayó el alma a los pies, creía que pesaría más pero por otro lado esperaba pesar menos. Llegué a casa pensando en restringir, en encerrarme este finde en casa para hacer mi voluntad... realmente me afectó y tuve un tropiezo al frenar mis nervios de forma erronea. Sé que encerrándome de nuevo en mi mundo solo puedo caminar hacia atrás y así no voy a solucionar nada, asique anoche cené a pesar de que la primera intención era saltarmela, ahora he desayunado como toca y aunque el dichoso númerito sigue dandome vueltas trato de ignorar esa "voz" y de pensar que es eso, un número, aunque me fastidia enormemente.

martes, 9 de noviembre de 2010

For a moment I find hope

Puedo!!! Sé que puedo!!!


Siento que estoy luchando de verdad, tratando de evitar ponerme trampas y excusas a mí misma para no avanzar más. Tengo mis días, tengo mis momentos, mis meteduras de pata pero igual que caigo me levanto del suelo lo más rápido que puedo sin perder ni un minuto más. Me queda muchísimo camino, muchas cosas por cambiar pero detrás del 1 el 2, aunque en ocasiones lo vea como una montaña imposible de escalar "imposible is nothing!!!!".

Estoy aprendiendo a disfrutar de pequeñas cosas, cosas que antes ni siquiera veía. Empiezan a existir los días que no giran entorno a un monotema. Sigue estando muuuy presente en mí pero ya no es el centro de todo.

Siento que las cosas realmente pueden cambiar, de hecho ya están empezando a hacerlo. Me siento motivada, con ganas de currarmelo y salir al fin de mi encierro autoimpuesto, salir de mi burbuja de irrealidad... :)

Me siento bien haciendo algo que realmente me gusta y quiero invertir mi energía en ello, cada sonrisa sincera me llega y me llena. Sigo llorando mucho pero también es verdad que empiezo a reir de nuevo. Empiezo a vislumbrar cual es el camino que quiero seguir (la niebla es menos densa hoy) y voy a ir a por ello!!

He tenido la suerte de conocer personas maravillosas, personas que pasaron por mi vida, personas que llegaron para quedarse en ella y personas que siguen llegando y que merece la pena conocer. Personas que me alegro enormemente de que se hayan cruzado en mi camino porque van dejando huella en mí mientras yo sigo aprendiendo de cada una de ellas. Sé que están ahí, unas desde la realidad y otras ahora desde lo vírtual {aunque sé que nos volveremos a ver pronto porque tengo algo pendiente que darte ;)} y el "simple" hecho de saber que están ahí me hace sentir menos sóla.

Veo que hay gente que confía en mí y me dan ese voto de confianza que yo misma me he estado negando todo este tiempo, creen en mí más de lo que yo misma he creido nunca. Y quiero devolver ese voto de confianza con creces.

Hoy simplemente me siento bien!! Mañana ya se verá... pero hoy quiero disfrutar de esta sensación. Hay cosas que me preocupan, miedos a los que sé que me va a costar un mundo enfrentarme, los nervios están más que presentes, pero como dice la canción: "Nada ni nadie puede hacer que me derrumbe hoy. Que tiemble el suelo que allá voy, pisando fuerte y sin reloj"

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Construyendo el camino

Me pregunto qué habrá al otro lado del espejo... mirando la vida a la cara y no a través de un cristal.

Trato de ir rompiendo con los espejos que reflejan una realidad artíficial mostrando tan sólo lo que mis ojos se empeñan en ver distorsionando lo verdaderamente real. La imagen que me devuelven me duele, pero aún me duele más sentirme atrapada trás ese cristal que me impide caminar.

Los problemas se trasforman en kilos frente al espejo, los días malos parecen engordarme por momentos... sé que no es verdad, pero parece todo tan real que incluso se puede palpar. Trato de liberar a mi mente de parte de su carga y ese peso parece instalarse en mi cuerpo sin remedio. Es más sencillo ocupar mi tiempo en tratar de eliminar el peso que siento que sobra en mi cuerpo que enfrentarme a lo que realmente me pesa...
Ya no recuerdo como se mira por eso estoy aprendiendo a desconfiar de mis ojos. Resulta difícil puesto que aunque la parte racional me indica que el reflejo que me devuelve el espejo es tan sólo un espejismo fruto de la distorsión, aunque sepa que la imagen que tengo de mi cuerpo no es real puesto que hay hechos objetivos que lo demuestran... es lo que yo veo, es como me siento y eso acaba plasmándose y repercutiendo en mi vida como mi propia "realidad", una realidad que no es real, vale, pero es la realidad que yo vivo, la realidad que llevo viviendo desde hace muchos años, una realidad contra la que lucho cada día... pero por más que luche no puedo negar que continua ahí, puede que no con tanta fuerza como antes pero sí con la suficiente como para tumbarme en cuanto me descuido. Eso sí, si algo he aprendido es a levantarme de cada una de esas caídas... porque no es tan importante cuantas veces caes, si no cuantas veces te levantas y yo ahora ya no me quedo ni un segundo más en el suelo.


Quiero seguir descubriendo... quiero seguir caminando, seguir construyendo... empezar a vencer miedos en lugar de rendirme frente a ellos, aprender a aceptarme. Sigo luchando contra esa otra parte de mí y creo que va teniendo efecto. Sigo teniendo tropiezos, siguen habiendo caidas pero cada vez son menos o al menos por un período menor de tiempo.



Bebe- No más llorar

He estado durmiendo a dos metros bajo tierra,
y ahora he decidio dormir sobre la tierra.

He pasado tanto tiempo lamentando lo que no entendía,
que ahora prefiero que me den la clara del día.

No, no, no, no,... No más llorá.

Empieza mi viaje en la carretera,
por fin camino sola, en mi casita con ruedas.

El tiempo será pa mi lo que yo quiera que sea,
nunca un nido, nunca un muro,
sólo lo que yo quiera.

Recorro montañas, desiertos, ciudades enteras,
no tengo ninguna prisa.
Paro! donde quiera!

La música que llevo será mi compañera.
Aprendí a escuchar las noches.

No pienso enterrar mis dolores, pa que duelan menos,
voy a sacarlos de dentro, cerca del mar,
pa que se lo lleve el viento.

Y algunas cosas que nadie jamás quiero que comprenda
porque son pa mi na más,
pa mi corazón, pa mis pensamientos, pa mi reflexión, pa mi.

No sé cuando volveré, no sé dónde llegaré,
No sé que me encontraré, no importa... no, no..



lunes, 1 de noviembre de 2010

Un mal día

Estoy cansada de tantas cosas... En ocasiones anhelo desaparecer, huir sin detenerme hasta donde consigan llevarme mis pies. Vivir a solas conmigo para que resulte más sencillo esconder mis lágrimas, que caen lentamente sin motivo aparente. Desaparecer para facilitar, para no molestar para... ¿poder avanzar?. Otra vez ese nudo en mi estómago, otra vez ese pinchazo en mi pecho, lágrimas y más lágrimas caen sin cesar y se ahogan en mi almohada...
----------------
Elijo la música como mi única compañía para enfrentarme a la soledad y la oscuridad. Con la cabeza metida en la papelera empieza mi "ritual" de evasión. Quiero desprenderme de los recuerdos que deberían estar destinados a ser olvidados y enterrados, quiero construir nuevos recuerdos dignos de recordar pero me siento incapaz. Necesito deshacerme de todo lo que me pesa, de lo que se me acumula en mi estómago pero también en mi mente.
--------------
Me falta el aire, estoy harta, cansada... me aterra pensar que a pesar de mis esfuerzos no consiga que las heridas cicatricen. Me asusta que los sentimientos sigan doliendo como lo hacen ahora y no consiga paliarlos nunca. Me da miedo que los pensamientos que aparecen y que no dejan de golpearme consigan lanzarme al abismo proclamándose vencedores de esta lucha haciendo que lo que muchas veces es un deseo se convierta en una realidad.

Quiero alejarme de la verdad que esconde la realidad... Quiero cerrar mis ojos y dormir para poder olvidar. El olvido en muchos casos en una utopía, un disfraz, recuerdos que permanecen aunque parezcan sumidos en un letargo e incluso muertos en tu interior. Cuando parece que se esfuman y te dejan descansar aparecen de nuevo y te golpean sin más.

La sonrisa desaparece y a veces sólo aparece en tu cara cuando es forzada. Ves la vida escapar frente a tus ojos y tratas de alcanzarla pero te has quedado tan atrás que te resulta casi imposible poder alcanzarla. Cada minuto, cada segundo toma más ventaja y yo me veo más y más rezagada. No sé vivir de otro modo, ¿y si no consigo aprender a hacerlo?

domingo, 31 de octubre de 2010

Miedo, ¿respuesta adaptativa o paralizante?

Cuanto más me esfuerzo en tratar de mantenerme en la superficie más miedo tengo a caer.

Cuanto más acompañada estoy más miedo tengo a la soledad.

Cuanto más me arriesgo más miedo tengo a fracasar, a no estar a la altura.

Cuanto más me involucro más miedo a sentir para después llorar...

Miedo a fallar, a decepcionar, a no estar a la altura...

Miedo a que las cosas cambien pero también miedo a que no lo hagan.


Como quien tira de una cuerda que se romperá... tirar, tirar, tirar, tirar... Los ojos se han cerrado para no afrontar que el aire es de cristal, que puede estallar.

----------

En mi silencio habita el miedo...

sábado, 30 de octubre de 2010

Recuerdo...

Recuerdo como cada viernes cuando era pequeña era la niña más feliz del mundo porque iba a pasar la tarde con mi abuelita, para mí, mi yaya.

Recuerdo como siempre tenía una sonrisa para mí, como respondía sin desesperar a todas mis preguntas (que eran muchas), como conseguía calmar mi llanto aunque con ella rara vez sentía la necesidad de derramar mis lagrimas.

Recuerdo como me sentaba en una mesita que tenía en la cocina, me dejaba una libreta que tan sólo yo usaba y en lugar de dibujar como casi cualquier niño haría me ponía a escribir. Mientras tanto mi abuelita cocinaba y muy a menudo se aproximaba a la mesa a mirar lo que estaba haciendo "que letra más bonita tienes" "de mayor quizás puedas ser escritora". Sacaba de mí la mayor de mis sonrisas y me esmeraba aún más si cabe en hacer mi mejor letra, en escribir cosas bonitas que le pudiesen gustar porque me hacia sentir segura de mi misma, me hacía sentir que ella creía en mí y por lo tanto me resultaba más sencillo darme a mi misma una oportunidad.

Recuerdo como no era necesario ningún motivo para que me diese un beso o un abrazo. Como cuando me quedaba a dormir en su casa y sentía miedo cuando en la calle no cesaban los ladridos de los perros me contaba un cuento, hablabamos, nos reíamos y el miedo se iba. A su lado el miedo se esfumaba rápido porque sabía que ante cualquier cosa que fuese a suceder ella me iba a proteger.

Recuerdo como cuando yo estaba enferma venía andando desde su casa que se encontraba bastante lejos y me traía una bolsa llena de chucherías para animarme por no haber podido ir a aquella excursión que tanta ilusión me hacía.

Recuerdo aquel día que mi primo por pincharme y reirse un rato como solía hacer por ser yo más pequeña me dijo que me iba a morir antes de cumplir los 18, me puse a llorar y fuí corriendo a buscar a mi abuelita que estaba en la cocina haciendo la comida con su delantal:


- ¿A qué yo no me voy a morir?
- Claro que no.
-¿Seguro?
- Seguro, mirame a mí yo soy más vieja que tú.
- (Me invadió el pánico) Pero tú tampoco te vas a morir ¿a qué no?
- Algún día pasará. (rompí a llorar)
- No puedes, tienes que estar aquí conmigo. ¿a qué no te vas a morir? ¿a qué no te vas a morir? (yo no dejaba de llorar)
- Me dió un abrazo y me dijo que estuviera tranquila que eso no pasaría.


Recuerdo como más allá de ser mi abuela por un parentesco sanguineo se comportaba como tal, como se desvivía por sus hijos, por sus nietos. Como me daba ese cariño que muchas veces damos por hecho que la otra persona sabe que sentimos pero a veces es necesario oirlo, es necesario sentirlo y con ella realmente lo sentía.

Recuerdo como cuando"se fué" dejé de sentir que alguien creyese en mí. Como su ausencia supuso pasar años y años sin un triste abrazo, como pasé de sentirme querida e importante en la vida de alguien a sentirme cada vez más y más pequeña, como necesité años y años para volver a escribir y aún necesité más años para mostrar a alguien lo que escribía ¿a quién le iba a interesar ver letras y más letras unidas, letras que muchas veces parecían carecer de sentido?



sábado, 23 de octubre de 2010

Sólo quiero sentirme mejor

Y no quiero caer ni perder la razón sólo quiero sentirme mejor.

Necesito pesarme, necesito comprobar si estoy subiendo de peso o todo está simplemente en mi mente. Me genera ansiedad el no poder hacerlo, me está costando más de lo que imaginaba. Necesito asegurarme de que toda la grasa que siento que se va posando sobre me cuerpo no es real. En mi cabeza resuena una y otra vez la misma palabra GORDA, GORDA.

Y vuelve la lucha entre las dos fuerzas, el "diablito" me dice que he de ponerle remedio como sea y quitarme de encima todo lo que siento que sobra. Me empuja de nuevo hacia el acantilado mientras yo sigo haciendo equilibrios para no caer. Ejercicio, laxantes, vómitos, ayunos... todo vale, todo me tienta. Necesito sentirme ligera, sentir mi estómago completamente vacío, ver como mis huesos se vuelven más y más apreciables hasta el punto de estar recubiertos básicamente por una fina capa de piel que amenacé con ser desgarrada en cualquier momento cuando los puntiagudos huesos de mi cadera vuelvan a emerger.

Por otro lado el "angelito" quiere avanzar en la carrera y trata de impedir que vuelva atrás, me invade el sentimiento de culpa cada vez que escucho a la enfermedad pero esta se encarga de poner trampas y obstáculos a su paso. Me aterra la incertidumbre, me aterra subir de peso, me aterra desprenderme del todo de lo que hasta ahora ha sido mi vida porque no sé lo que se encuentra detrás. Me preocupa no estar a la altura de lo que me espera, si es que me espera algo. Me atormenta no ser capaz de dejar de huir de situaciones que amenazan con derribar mi muro y sentirme vulnerable. Me aferro a mis huesos porque tengo miedo de no saber que hacer con mi vida.

Quiero ser normal, sentirme normal, tan sólo quiero eso, lo necesito. Trato de comportarme con normalidad pero algo que para casi todo el mundo resulta cotidiano como puede ser cenar o comer con amigos a mí se me hace cuesta arriba. Lo intento, lo hago, pero cada bocado que llevo a mi boca me mata, los minutos se hacen horas, la comida parece multiplicarse por momentos frente a mí mientras mi organismo y sobretodo mi mente trata de asimilar toda esa grasa. Frente a mí en lugar de platos veo números y mi cabeza empieza a trabajar a un rítmo frenético pensando la forma de compensar cada uno de los excesos.

Mi estómago se vuelve pesado y en él se instala esa sensación de nauseas incesantes que golpean también mi mente. Trato de callarlas, de ignorarlas y con algo de tiempo parece que lo consigo. El resto de tiempo transcurre más o menos con normalidad pero yo me siento extraña, todo parece estar bien pero no lo está. Los pensamientos me invaden, los recuerdos me golpean... la marea va creciendo en mi interior.

Llego a casa y me meto en la cama "Necesito adelgazar... mañana empieza mi plan de ataque" y empiezo a planificar cada comida, mi nueva tabla de ejercicio, compruebo que la caja de laxantes está donde la dejé, le doy vueltas en mis manos y mientras pienso en hincharme a ellos a pesar de hacer meses que no los pruebo. Me tienta la idea pero trato de evitarla "hoy no, puede que mañana" retraso el momento de hacerlo con la esperanza de que se esfume esa idea de mi cabeza, pero aunque no los tome necesito tener la tranquilidad de que están ahí en caso de "emergencia"

Me aproximo al acantilado y me invade una vez más la idea de saltar al vacío. El salto es elevado y la caída puede ser brutal pero pensar en ella consigue ayudarme a dejar de pensar en lo demás, en lo que de verdad se clava, en lo que de verdad duele...

viernes, 15 de octubre de 2010

Hermetismo y análisis de sangre

Trato de bloquear mis sentimientos porque me asustan, porque duelen... el problema es que hay sentimientos que surgen sin más, son aquellos que por nuestros miedos no queremos sentir pero a pesar de ello sentimos sin quererlo. Y como no puedo evitar sentir decido privarme de dar rienda suelta a esos sentimientos, no me dejo llevar y mucho menos me permito vivirlos.
-----------------
En cuanto intuyo que una grieta por pequeña que sea surge en el grueso muro que creé para protegerme vuelvo a cerrarla con una pasta más fuerte que la anterior para evitar que algo o alguien se cuele por esa grieta y se encuentre con mi yo vulnerable. Podría definirme como un tanto hermética. Pero cada vez se generan más grietas y no sé por cuanto tiempo más podré mantener el muro que me aisla del mundo real, de los sentimientos y vivencias reales. Quiero derrumbarlo y librarme de él pero por otro lado necesito la protección y seguridad que me aporta. Temo hacer daño y temo que me lo hagan. El universo paralelo inventado se empieza a tambalear.
------------------
Fisicamente no me encuentro muy bien y además llevo un par de meses sin la regla asique a petición de mi psico esta mañana he ido al médico a hacerme una analítica completa y la semana que viene me darán los resultados. Hablando mal y pronto estoy acojonada pero no quiero pensar mucho en eso, lo que tenga que ser será.
-------------------
Por otro lado he tenido el valor de acceder a hacerme los análisis y además esta mañana aunque ayer me acompañó la psico a pedir cita para hacermelos (sola probablemente no habría ido), hoy he ido sola a hacermelos (que independiente me he vuelto en poco tiempo, vamos avanzando). He de decir que aunque no estaba muy por la labor quizás sea bueno saber en que estado físico me encuentro para ser aún más consciente de los riesgos que implica y las consecuencias que puede suponer para mi salud continuar con ciertos comportamientos. Aunque en realidad, no nos engañemos, eso ya lo sé pero tal vez verlo plasmado en el papel me abra un poquito más los ojos. No lo sé...

domingo, 3 de octubre de 2010

dudas, confusiones ¿mejorando?

Poco a poco empiezo a salir de mi encierro, muchas veces porque me veo en la obligación y otras muchas porque yo misma me obligo a moverme, a no quedarme aislada en estas cuatro paredes. Me mantengo ocupada y parece que así las semanas pasan a una mayor velocidad.

El estar a solas conmigo ya me lo sé de memoria y también sé como suele acabar eso asique ¿por qué no probar algo distinto? ¿por qué no intentar salir al mundo real? Y eso es lo que estoy haciendo, lo que estoy intentando porque por probar no pierdo nada y aunque ahora me sienta pequeña allí dónde vaya puede que llegue el día en que ya no me sienta así, en que ya no sea necesario forzarme a mi misma a salir y lo haré realmente porque me apetezca. De no ser así sé que siempre estoy a tiempo de volver al aislamiento que ya conozco. No creo que lo que me espera ahí fuera pueda ser mucho peor de lo que he estado viviendo hasta ahora.

Por miedo a mil cosas, por creer que ya tengo las herramientas suficientes y por la sensación de que ya no podía dar más de mí en el tratamiento, ni podían ayudarme más, por no querer que perdieran más tiempo conmigo... estuve a punto de resignarme a vivir encerrada en mi burbuja y a desistir en la idea de avanzar más. Me planteé hace tan solo unos días dejar el tratamiento, no dejarlo completamente al menos en un principio, pero sí tomarme un respiro. Me planteaba una nueva huída. Pero después de pedir opinión a alguien en quien confío plenamente y después de mucho pensarlo es cierto que aún no estoy preparada para caminar sola, sigo necesitando ayuda. Soy consciente de que me queda mucho camino por delante y quiero recorrer cada tramo sin perderme ni un detalle.
________
De pronto recordé algo que me prometí a mi misma cuando decidí poner solución a mis problemas "no dejaría el tratamiento hasta que me diesen el alta." Había olvidado esa promesa o quería olvidarla. Ya cometí el error de salir corriendo hace años y la verdad no salí muy bien parada, fuí cayendo más y más. Por esa razón me prometí que esta vez sería diferente, que está vez era realmente consciente de que tenía un problema y sobretodo tenía claro que quería solucionarlo, los errores están para aprender de ellos. Cuando me prometí aquello lo hice siendo consciente de que habían muchas cosas que mejorar pero creía que me costaría menos y necesitaría menos tiempo. Cuando vuelve la cordura a mí se que se trata de un tiempo bien invertido que va dando sus frutos. Echo de menos tener una mayor autonomía, echo de menos ese falso control. Pero cómo dice la canción "no quiero que la prisa me obligue a no ver nada". La guerra aún no está ganada aunque cada día voy ganando pequeñas batallas que me ayudan a creer que algún día podré ganar esta guerra.

Muchos días sigo boicoteándome y poniéndome yo misma obstáculos, trato de mejorar mi relación con la comida y por momentos parece que lo consigo pero mi relación con la báscula continua siendo odiosa y a veces todo se desmorona. Sé que lo mejor directamente sería romper esa relación y tirarla pero soy incapaz, no se me va esa necesidad de control. Siento que engordo y necesito saber si es una sensación real, no logro callar esa "voz" o al menos ignorarla. Ya no recuerdo como se mira.