lunes, 30 de agosto de 2010
...
lunes, 23 de agosto de 2010
Frío
Me enrosco en la cama cual ovillo en un intento de entrar en calor. Y tiemblo, no sé si fruto de los nervios o por el frío que siento y que me sigue calando. Lo noto sobretodo en la espalda, me duele, como duele... Mis manos y mis pies están completamente helados.
"La vida debería ser como un calendario. Cada día se debería poder arrancar una página para iniciar otra en blanco. Pero la vida es como una capa geológica. Todo se acumula, todo influye. Todo contribuye. Y el aguacero de hoy puede suponer el terremoto de mañana"- Lucía etxebarria
jueves, 12 de agosto de 2010
¿Creemos lo que vemos? o ¿vemos lo que creemos?
- Mirate al espejo.
- Es horrible.
- No, no es horrible.
- Si lo es, no me gusta nada, doy asco.
- Pues mirate otra vez, igual es que no te has visto bien.
miércoles, 11 de agosto de 2010
Recuerdos, siento que me rompo en pedazos.
De todos modos sea por huida o por autoconocimiento, no me voy a ir a ningún sitio de momento, tengo demasiado aquí... como para irme a ningún otro lugar, hay ciertas cosas y ciertas personas a las que no podría renunciar.
callado en soledad.
Guarda su secreto en algun rincón
Pregúntale a tu corazón
si asi vale la pena...
Nada que decir, todo por hablar
y mientras callamos, duele más.
jueves, 5 de agosto de 2010
Miedo, miedo y una dosis extra de... MIEDO
Me siento rara (eso no es nuevo), supongo que gran parte de lo que me está pasando es por la medicación, ya que desde poco después de empezar a tomarla consigo dormir y he empezado a tener momentos medianamente buenos en los que tengo ganas de hacer cosas y veo que todo va mejor pero de repente tengo unas caidas de ánimo brutales. Antes mi ánimo se encontraba siempre en el subsuelo y estaba acostumbrada a sentirme mal, no había cambios en ello, a todo te acabas acostumbrando. Ahora al sentir que me levanto del suelo aunque sea de manera esporádica, después cuando caigo el golpe parece más brusco, ya que es desde una mayor altura y en esos momentos me siento peor que nunca y vienen a mi cabeza todo tipo de pensamientos que en ningún caso son constructivos.
sábado, 31 de julio de 2010
Sueño revelador
lunes, 28 de junio de 2010
Pause
No quería ir y sigo sin quererlo, aquí es dónde quiero y siento que debo estar pero las opciones y alternativas que me posibilitaban quedarme se han ido agotado junto con el tiempo.
Tengo poco tiempo y aún menos ganas de escribir... asique seré breve. Siento pánico ante el momento en el que mi madre me vea en biquini, me aterra que llegue porque sé que no va a ser nada agradable.
Hace un par de días después de asimilar que estaba acorralada y aceptar que ese momento tarde o temprano iba a llegar, me puse el biquini y me planté frente al espejo. Mis muslos, mi cadera e incluso mi barriga me seguían pareciendo realmente voluminosos y rondaba por mi cabeza la idea de deshacerme de todo lo que veía que sobra. Aplaqué esos pensamientos como pude y poco a poco fuí elevando la mirada hasta que de repente al contemplar mis costillas, mis clavículas, mis hombros y mi pecho...llegué a horrorizarme por primera vez al ver marcados cada uno los huesos que los forman, sobretodo cuando me vino a la mente lo que podrían llegar a pensar los demás cuando me viesen así. No quiero engordar pero tenía que hacer algo, ¿pero qué? ya no quedaba tiempo, ya no queda tiempo. Me probé todos y cada uno de los biquinis que guardo en el cajón, buscando aquel que disimulase más todos esos huesos... pero nada, la parte de arriba apenas tiene algo que sostener, no tengo pecho, y la tira que se anuda al cuello se sostiene practicamente en el aire, apoyada tan solo en los huesos que sobresalen bajo la piel.
Aquello no podía ser real, tenía que haber engordado y creía que lo estaba haciendo... Llevo 15 días sin vomitar y bastantes más comiendo relativamente bien, incluso algún que otro helado, helados que me han hecho sentir más que hinchada. Tenía que comprobar si había engordado como me indicaban mis sentidos o había vuelto a adelgazar como indicaba la razón y para ello me subí a la báscula... 45'800. La razón estaba una vez más en lo cierto. Con los sentidos vemos nuestra "realidad", la razón en cambio nos muestra la realidad sin más.
La única explicación que se me ocurre es que el poco peso que he bajado (me alegra no subir pero aunque resulte raro, me preocupa haber bajado de nuevo y no encontrar el motivo) sea a causa de los antidepresivos (y eso que me preocupaba que me engordasen), que además de aportarme cierta tranquilidad están disminuyendo mi apetito y en consecuéncia haciendo que adelgace. O tal vez la enfermedad esté más débil y me empiece a permitir ver lo que hay en realidad. No lo sé... me siento confundida, pero quiero creer que la opción más probable es la segunda, puesto que anteriormente he estado en un peso más bajo que en estos momentos y aunque en algún breve instante había llegado a verme delgada (tan solo de la parte de arriba, como ahora), nunca me había horrorizado de este modo ante la imagen de mis huesos. Huesos que hasta ahora más bien me han causado adicción.
De momento pongo el pause y a ver lo que pasa. Vuelvo en un mes, pongo el pause pero ello no significa que baje la guardia. Cerrado por "vacaciones"
sábado, 5 de junio de 2010
Algo mejor
"Siempre he estado esperando ese momento de luz que me liberase y cambiase mi vida para siempre. Pero él no vendrá, esto no ocurre así. Todo lo ocurrido, todo, forma parte de un proceso de recuperación. Del mismo modo que me hundí, volví a levantarme, gradualmente..." - Película Prozac Nation.
No quiero tomar la caída como una derrota más que me acabe hundiendo de nuevo ante el fracaso. Prefiero mirarlo desde otra perspéctiva la que me hace pensar que caerse forma parte del aprendizaje, no aprenderíamos a levantarnos si antes no nos hubiesemos caido y en esta vida es esencial saber levantarse. Asique por desgracia de algún modo las caidas se convierten en un mal necesario. Continuo aprendiendo a levantarme pero sobretodo estoy tratando de aprender a mantenerme en pie...estoy en ello y sé que lo haré.
Aunque me resultaría más sencillo tomar impulso y levantarme si pudiese suprimir los meses de verano del calendario. Mientras tanto... me mantengo a la espera de que la tranquilidad artíficial empiece a hacer acto de presencia.
viernes, 28 de mayo de 2010
Día enfermo
Sabía que se acercaba, podía intuirlo, podía notar como mis pies se volvían a asomar al borde del precipicio y era consciente de que ello implicaba una posible caida no muy lejana pero aún intuyéndolo, aún contemplando el abismo no he sabido frenarme a tiempo... he sido simplemente incapaz y me he dejado caer sin apenas detenerme.
He subido de peso y aunque no es una subida excesiva, desde que el otro día pude comprobar con mis ojos que era una subida real que la báscula conseguía reflejar, esos números no han dejado de resonar en mi cabeza. Trataba de apartar los pensamientos que traían consigo pero todos los esfuerzos por hacerlo han resultado fallidos y hoy no he podido más y los pequeños tropiezos que surgieron días atrás se han convertido en una caida en toda regla, simplemente me he derrumbado.
Me he levantado esta mañana y he desayunado con normalidad pero sentía como el peso se iba acumulando en mi estómago y las ganas de vomitar se iban acrecentando... finalmente he acabado cediendo ante ellas. Después de hacerlo y sentirme una auténtica fracasada por ello, he dedicado toda la mañana a no hacer absolutamente nada más que permanecer sentada frente a la pantalla del ordenador, sin saber muy bien que mirar y visitando páginas que sé que me hacen más mal que bien (supongo que después del episodio que había vivido momentos antes creía que me merecía ese mal). Así he estado horas, hasta que ha llegado el momento de comer. He comido con normalidad y como no me sentía muy bien me he acostado un par de horas, horas que me han servido para seguir dándole vueltas a la cabeza, vamos que hoy lo he estado haciendo todo del revés.
Me he levantado y vuelta al ordenador hasta que se han ido todos y muy "inteligente" por mi parte me he empezado a probar ropa del armario. Al principio he empezado con aquella que usaba cuando más gorda estaba y he comprobado como se me caía literalmente, los pantalones incluso abrochados acababan esparramados en mis tobillos y no he podido evitar sentir como la alegría me invadía. Después me he pesado y he comprobado como han quedado atrás mis 45 kgs y me aproximo peligrosamente a los 47 y esa alegría se ha esfumado por completo, antes incluso de haberla podido saborear. Y he seguido probándome ropa, esta vez la ropa que gasto actualmente mientras observaba minuciosamente mi reflejo en el espejo. Todo me queda mal, con todo me veo inmensa... los pantalones que también me venían algo más holgados empiezan a ajustarse a mi piel y no lo soporto. Con cada prenda que me ponía me odiaba más y más por haber subido de peso, por no haber mantenido la boca cerrada, por no haber mantenido lo que había conseguido.
Irracionalidad llevada al límite, lo sé, pero en estos momentos es lo que pienso y lo que siento porque eso es lo que veo y necesito soltarlo. Veo como sobresalen mis clavículas, pero nada más. Mis piernas, mi barriga... incluso mis brazos que ya empezaba a notar delgados, aumentan de volumen por momentos. Y lo noto cuando me miro, cuando me toco, cuando rodeo mi muñeca con mi mano y ya no sobra tanto espacio entre ella y mis dedos, cuando trato de rodear mi brazo pero apenas puedo. Y lo odio y me odio.
Trás probarme toda la ropa habida y por haber he vuelto frente al ordenador, me había decidido, no iba a cenar porque no podía permitirmelo. Pero después de recapacitar he decidido que asi tampoco iba a solucionar nada y que lo mejor era cenar aunque no me apeteciese y así lo he hecho... pero cuando llevo un día tan sumamente torcido es muy difícil enderezarlo y he acabado de nuevo frente al w.c. Dos veces, dos veces en un día!! ¿Cómo he podido ser tan idiota?
Día previo "ideal" para mañana tener que ir a terapia, a ver ahora cómo lo explico. Puff...
Si es que lo llevaba bien, joder, pero se tuvo que poner en mi camino esa media maldita galleta, si, habeis leido bien. Media galleta ha sido suficiente para mandarlo todo al traste, o mejor dicho, me ha servido de excusa perfecta para hacerlo. Esa media galleta ha sido el tropiezo que precede a la caida. Me explico, aunque en realidad la explicación resulte ridícula, pero he de aceptar que así es como ha sucedido. Mi madre quiso compartir conmigo una galleta que mi hermano no quería (desde mi punto de vista para probarme o puede que yo esté demasiado susceptible) después de comer y le dije que no quería (no tenía hambre, no me apetecía y ya había comido suficiente) a pesar de mi negativa continuó insistiendo con frases del tipo "cuidado, a ver si media galleta te va hacer engordar unos gramos" "menudo drama por media galleta, mira que puedes llegar a ser tonta" "cuando te pones en ese plan me dan ganas de..." y para no oirla más me metí esa media galleta en la boca y salí disparada de allí, a hacer lo que necesitaba hacer, sin pensar. Después me encerré en mi cuarto y me pesé (gran error) y no soporté lo que ví, nada excesivo pero para mi estado anímico y el sentimiento de rabia que tenía en ese momento fue más que suficiente para recurrir a lo más "fácil", me hinché de laxantes después de más de 4 meses sin tomar ni uno solo. 4 meses tirados por la borda, después de esos meses ahora irremediablemente tengo que poner de nuevo a cero el contador y empezar de nuevo. Me sentí morir por haberlo hecho pero ya no había vuelta atrás. Tenía que haberlos tirado en el mismo momento en el que decidí dejar de tomarlos pero no lo hice, quizás porque me aportaba seguridad saber que estaban ahí en caso de emergencia. Asumí lo hecho y lo tomé como un tropiezo, vale, un gran tropiezo pero al fin y al cabo había sido eso. Los tiré para evitar que se volviese a repetir y me repuse con más fuerza de ese tropiezo.
Pero lo de hoy ya no ha sido un tropiezo, ha sido una caída libre en la que he acabado estampada contra el suelo irremediablemente. Intentaré reponerme, por supuesto... pero hoy siento que soy lo peor, una fracasada y una egoísta de mierda lo mire por donde lo mire. Dicen que de los errores se aprenden pero parece que no es mi caso pues por más errores que cometo no aprendo y vuelvo a cometerlos. Mañana será otro día o al menos eso espero.
jueves, 27 de mayo de 2010
Se acerca
Preso de mi soledad- Porta
Dios no me ayudó jamás a superar los altercados,
demostró que no existe nadie superior a mi lado.
El miedo crece,como la desesperanza,
yo doy pasos hacia atrás mientras todos los demás avanzan.
Miro por mi ventana está tapiada por las rejas,
veo el horizonte y como mis sueños se alejan,
late mi corazón para trasmitirme sus quejas,
mi jaula soledad siento mi alma haciendose vieja.
Soy preso de mi soledad
me cuesta sonreir,
si alguien me escucha...
que me responda en una carta,
o en voz alta.
Hoy flota un vacio y soledad,
ni el licor mas fuerte
puede hacer que deje de pensar en...
tantas cosas que ni sé,
quizas ni sepa.
Me pregunto el qué,el quién,el cuándo,
el por qué y el dónde..
Solo, estar solo en esta vida
¿es un regalo,un castigo?
Mi destino,dejar que sea yo quien lo decida.
Lo reconozco,tengo miedo a veces...
Me siento con el alma encadenada,
como un reo en una jaula,
contanto las horas mal gastadas.
Suelo escuchar al silencio,
la vergüenza me venció y grité
pero quité de mi un enorme peso
que hizo que me arrastrara y diera lastima.
No quiero darte pena,
tampoco quiero hacerte cargar con mi condena.
Busco un futuro en el que no haya que desconfiar,
que mi intimidad
no solo exista en esta soledad.
Pero soy autista, pesimista, sin un objetivo,
si fuera mas débil me hincharía de antidepresivos.
Vivo mis penas en silencio,
si algo aprendí de la vida es que todo tiene un precio.
sábado, 15 de mayo de 2010
Vaciar para poder llenar
Te sientes perdida, caminando completamente a tientas sin saber hacia donde te diriges, desorientada, caminas por inércia sin saber muy bien a donde te llevan tus pasos. Buscas una mano amiga que te pueda guiar y de pronto frente a tí ves un armario que permanece cerrado a cal y canto desde hace años. Y piensas que puede que haya llegado el momento de abrirlo para comprobar que hay en su interior.
Y te encuentras con cosas con las que en ningún momento contabas pero es normal que se hubiesen quedado en el olvido, demasiados años encerradas. El olor a podrido que desprenden hace que te sientas aturdida, confusa e incluso puede que te provoque algún que otro mareo que termine convirtiéndose en caida. Pero te vuelves a levantar porque eres consciente de que el armario no puede continuar en ese estado por más tiempo, ha llegado el momento de hacer una limpieza a fondo.
Puede que resulte una tarea desagradable pero acabas haciéndola porque sabes que aunque realmente sea desagradable también es sumamente necesaria porque la suciedad que se encuentra en el interior del armario está empezando a lastimar también su propia estructura y a todo lo que se encuentra cerca.
Te pones manos a la obra y en el interior encuentras demasiadas cosas, algunas de ellas ya podridas por llevar tanto tiempo almacenadas, ocultas, privadas por completo del aire del exterior. Otras en cambio empiezan a podrirse pero aún tienen la posibilidad de salvarse si se llega a tiempo y otras tantas que quizás aún estén en perfecto estado y aunque en su momento fueron útiles ya han dejado de serlo, ya no sirven.
Sigues con la limpieza pues sabes que no puede quedar a medias. Si por un descuido queda algo de lo podrido allí dentro puede acabar tocando y pudriendo de nuevo todo aquello que acabamos de volver a colocar y habría que volver a iniciar todo el proceso de nuevo. Asique aunque te sientes agotada y deseas parar, continuas limpiando, inclinando tu cuerpo para tratar de llegar mejor hasta el fondo.
Puede que en algún momento cuando creas que ya has tirado lo que más olía, aquello que más podrido estaba y empieces a sentir de pronto una tranquilidad propia de ver el trabajo bien hecho, aparezca de algún pequeño recoveco algo que no esperabas encontrar. Y entonces es probable que te asustes, que duela, que el sobresalto que produzca en tí te lleve incluso a una parálisis absoluta pero cuando consigas despertar tendrás que seguir porque entonces sabrás que aún no habías terminado.
La mayoría de cosas que están ahí dentro te resultan desconocidas pero cuando las vas sacando descubres que forman parte de tí, permanecían agazapadas en la oscuridad esperando el momento para poder salir. Y el sinsentido empieza a cobrar sentido. Ahí está el trasfondo, ahí es donde hay que empezar a mirar y a tirar aquello que ya no sirve, aquello que se ha quedado enquistado, aquello que duele... y las lagrimas caerán pero ya no será necesario reprimirlas o esconderlas si no algo más sencillo que todo eso, simplemente dejarlas salir.
El armario ha permanecido cerrado a lo largo de estos años por miedo a lo que pudiese encontrar trás esa puerta y ahora sé que cada cosa que voy encontrando y descubriendo en su interior aunque me ahogue es importante e imprescindible para el conocimiento personal, para empezar a entender aquello que se hacía incomprensible... para empezar a comprenderme a mi misma y ver que somos el resultado de lo que hemos vivido y sobretodo de como lo hemos vivido.
Conocerme y comprenderme... que difícil se hace, aún queda mucho camino por recorrer para conseguirlo porque lo importante no es simplemente sacar aquello que ya no sirve, si no ver que es, ahondar en ello e ir sacándolo del armario por completo. Porque ese armario soy yo misma y para poder llenarlo de cosas nuevas primero necesito vaciarlo de las que se han quedado obsoletas.
jueves, 13 de mayo de 2010
Las cosas van cambiando
Y eso es lo que hice, dejarlos salir... sacarlos de dentro aunque doliese. Y es que como alguien me dijo "si algo duele es porque está curando" y con lo que está doliendo, la cura debe estar yendo viento en popa.
Llevo un par de días con una tranquilidad desconocida para mí, aprovechando este momento para volver a retomar cosas que tenía olvidadas o más bien aparcadas por falta de ganas o fuerza, volviéndome a sentir capaz de hacer muchas cosas. No sé cuanto durará, pero estos pequeños momentos siempre son bienvenidos y aún más cuando no suelen ser nada frecuentes.
Caminando, aunque puede que a un paso demasiado lento (o no, quizás es el rítmo que necesito llevar) va cambiando algo en mí y si echo la vista atrás descubro que realmente voy consiguiendo cosas que hasta hace poco se hacían impensables para mí.
Desde el momento en el que por fin logré alzar por primera vez la voz para pedir ayuda y explicar lo que me estaba pasando han pasado muchas cosas, buenas y malas.
Cuando tenga algo más de tiempo escribiré todos esos cambios que son muchos y asi de paso igual me sirve de motivación personal. Si he podido cambiar ciertas cosas cuando lo creía imposible puedo pensar que soy capaz de modificar otras tantas que me quedan por cambiar. Queda mucho camino por delante soy consciente de ello aunque a veces me pueda la impaciencia y la frustración por tratar de empezar la casa por el tejado.
martes, 11 de mayo de 2010
Sola
Sola cuando...
- ... pedía ayuda con gritos de silencio.
domingo, 9 de mayo de 2010
...cargando...
Hasta la distancia más larga se puede completar a base de pequeños pasos.
(...Cargando las pilas para ponerme en marcha)
*El límite de lo que puedes lograr lo marca tu miedo* ... Que gran verdad.
domingo, 25 de abril de 2010
Pierdo la noción del tiempo
Después de pasarlo realmente mal, pensar en todo lo que tenía que pensar, llorar todo lo que tenía que llorar, darme de bruces con la realidad y descansar en la medida de lo posible, he llegado a varias conclusiones y ahora toca ponerme manos a la obra y que pase lo que tenga que pasar...
Es cierto que todo está patas arriba... se podría decir que un 90% de mi vida es caos y mire donde mire hay cosas por arreglar, problemas que solucionar y hechos y actitudes que modificar... Es cierto que ver todo ese "desorden" me desmotiva y hace que me sienta frustrada y apática ante el hecho de "moverme" porque me da la sensación de que haga lo que haga no servirá de nada (sé que esa no es la actitud pero es lo que pienso) porque aunque cambie una cosa, siguen habiendo 20 mal detrás de ella. Pero también es verdad que no puedo odiar mi vida tal como la conozco y esperar a que las cosas cambien por si mismas porque por desgracia eso no sucederá. Generalmente nada cambia por si solo...
Estos días han venido a mi mente muchos recuerdos y precisamente no buenos. Por lo general voy sobreviviendo y dejando los días pasar y unos pasan mejor y otros peor, así es esto: unos días arriba y otros abajo con ganas única y exclusivamente de dejar las horas pasar metida en mi cama. Pero cuando llegan fechas destacadas como pueden ser fiestas, verano o navidades... me atacan los recuerdos, veo como los demás disfrutan y salen mientras yo me encierro una vez más porque lo necesito, porque no sé hacerlo de otra manera, porque yo no disfruto, al contrario lo sufro y entonces recuerdo que estaba haciendo esas mismas fechas de hace 1 año, 2, 3... y me doy cuenta de que he perdido la noción del tiempo y que todos esos años parecen haber sido clonados, porque han sido esactamente iguales y a pesar de ser consciente de mis fallos vuelvo a cometerlos una y otra vez porque es algo superior a mi, lo odio con todas mis fuerzas pero al mismo tiempo no puedo dejar de hacerlo. Lo necesito porque en cierto modo me aporta seguridad y temo perderla, temo perder lo único que de verdad siento que tengo.
He estado esperando a que todo se calmara por si solo, tenía la esperanza de recuperar el control cuando me lo propusiera y así han ido pasando los años y pasan sin darme cuenta de que llevo casi 8 metida en esta espiral y que por más que lo intento el control sigue sin estar en mis manos. Me parece mentira que haya pasado tanto tiempo, no consigo creermelo, no puedo aceptarlo...Y espero y espero pero no pasa nada... Asique quizás sea hora de cambiar de táctica y hacer lo que tenía que haber hecho hace mucho tiempo.
Cuando llegas a lo más profundo y tocas fondo hay dos opciones: aferrarte a algo que se encuentre en ese fondo y dejar que el tiempo pase hasta que te ahogue o tomar impulso y volver a salir a la superficie. Yo escojo la segunda opción y si esta vez no lo consigo buscaré todas las alternativas posibles aunque no sean de mi agrado.
miércoles, 21 de abril de 2010
Como duele...
Como dice el dicho ojos que no ven corazón que no siente... Llevo practicamente toda mi vida fingiendo ante los demás y tratando de cerrar los ojos para no sentir, para no ver lo que se encuentra en el exterior de mi burbuja y de pronto un día me ayudan a abrir los ojos y me doy de bruces con la realidad y como duele...
No es sencillo aceptar que todo tu mundo, toda tu vida es un auténtico caos. No es agradable comprobar que todo está patas arriba y que nada de lo que tienes está ocupando su lugar. Es muy difícil ser consciente de todo lo que queda por cambiar para poder llevar una vida relativamente normal y no saber ni siquiera por donde empezar porque es practicamente todo lo que está mal.
Cada día está plagado de esfuerzos titánicos constantes, levantarme por las mañanas, comer, vestirme, mirarme en el espejo, salir a la calle, en definitiva TODO me cuesta tanto... Trato de ser positiva y pensar que si pongo todo de mi parte algún día las cosas mejorarán pero ¿cuándo será eso? ¿cuánto tiempo me llevará conseguir recomponer el puzzle si todas y cada una de las piezas están desordenadas y algunas incluso perdidas? ¿cómo conseguir hacer aquello que siento que no puedo hacer a pesar de mis intentos? Poner todo de mi parte implica hacer cosas que hoy por hoy no me veo capaz de hacer, dar pasos que no puedo dar porque me quedo completamente paralizada y ni siquiera sé si algún día eso cambiará, si algún día las palabras fluirán libremente en la dirección adecuada.
Mis noches son horribles plagadas de ansiedad, llantos, sin apenas poder conciliar el sueño... y cuando por fin logro dormir vienen las pesadillas y me despierto sobresaltada, con taquicardia y muchas veces con lagrimas en los ojos. Después amanece un nuevo día y con él empieza la verdadera pesadilla... me cuesta un mundo levantarme cada mañana de la cama, enfrentarme a la rutina y a las cosas cotidianas del día a día. Simplemente dejo los días pasar y ansió que llegue el momento de volver a meterme en la cama.
Me siento terriblemente sola (sé que es solo una sensación), vacía y tan pequeña... y ya de nada sirve que me refugie en mi trastorno alimentario, en nada ayuda. Los sentimientos ahora se han vuelto tan intensos que no hay nada que los logre tapar ya. El TCA solo es la punta del iceberg y ahora está empezando a salir a la superficie todo lo que hay debajo y es tan duro remover aquello que llevo toda mi vida tratando de olvidar. Se me hace cuesta arriba enfrentarme a ello y asimilar tantas otras cosas que habían tras esa gruesa capa que he ido formando con el paso de los años y de las que yo no era o no quería ser consciente. Ahora todo se ha desmoronado incluso aquello que estaba convencida que se sustentaba sobre una base sólida porque yo misma me engañaba, todo era mentira, una farsa... nada es idílico, ni siquiera normal y como cuesta aceptarlo... y como me va a costar modificarlo.
Estoy mal, realmente mal... animícamente hablando. Estoy completamente apática con ganas de meterme en la cama para no salir durante días, me siento triste con unos niveles de ansiedad importantes, me siento fuera de lugar incluso en mi propia casa, sin ganas de ver a nadie... puede que en realidad nada haya cambiado, todo sigue "igual" pero algo en mi si que ha cambiado y esque ahora consigo ver muchas de las cosas que antes no me permitía o me negaba a ver y he de reconocer que no me gusta nada lo que me he encontrado al abrir los ojos porque la mayor parte de la responsabilidad de que todo sea así (aunque sea compartida) recae sobre mí.
Me encantaría irme lejos, desaparecer... incluso por muy duro que suene a veces desearía que en su momento me hubiesen ingresado, que esa fuese mi única opción porque probablemente habría sido mejor para todos perderme de vista.
Por otro lado e independientemente de lo que he hablado arriba, no quiero subir de peso pero sé que tengo que hacerlo, ahora mismo no tengo opción. Trato de cumplir las pautas y lo voy consiguiendo pero me da la sensación de que por más que cambie mis actos, por más que modifique mis conductas los sentimientos no solo no menguan si no que se hacen más fuertes y en consecuencia todo duele más. Soy consciente de que estando en infrapeso no puedo estar objetivamente gorda y por mi salud debo aumentar aunque sea un poco pero tengo tanto miedo... porque si estando en un peso en teoría bajo tengo que ducharme con los ojos cerrados porque no soporto verme, cuando me tumbo en el sofá necesito ponerme varios cojines sobre mí para ocultar mi cuerpo bajo ellos y así otras tantas cosas... ¿Cómo me sentiré cuando engorde? Y ya no es el mero hecho de engordar... si no: ¿a qué me aferraré cuando sienta que ya no puedo más? Soy capaz de comer con relativa normalidad pero ¿llegará el día en el que deje de doler todo tanto? ¿Llegará el día en el que lo que resulta cotidiano para la inmensa mayoría se convierta en cotidiano también para mí?
miércoles, 14 de abril de 2010
Ya estoy aquí
He vuelto de viaje, he estado una semana fuera de casa. Salí de aquí con miedo e incertidumbre puesto a que aunque por una parte sabía que iba a venirme bien cambiar de aires y tener unos horarios determinados con las comidas para evitar ocasiones y tentaciones, por otro lado lo que más recuerdo de cada viaje, de cada día que he pasado fuera de casa en estos más de 7 años son los baños de cada uno de los lugares que he visitado, siempre acababa recurriendo a ellos para liberarme del peso que se acumulaba en mi estómago y en mi cabeza... así día tras día, mes tras mes, año tras año... siempre era lo mismo, mientras mis compañeros, amigos o familia disfrutaban de unos días diferentes y trataban de desconectar de la rutina yo por el contrario cambiaba de escenario pero en realidad era lo único que cambiaba puesto que la función estuviese en el lugar que estuviese continuaba siendo la misma.
Esta vez partí con un compromiso firme de que pasara lo que pasara y por mucho que no tuviese la opción de restringir o sintiese la necesidad de vomitar no iba a hacerlo. Aunque me agobiaba mucho la idea de estar acompañada en cada comida y no sabía cual iba a ser mi reacción ante esa situación y si a esto le sumaba que iba a tener que estar una semana entera sin poder pesarme mi ansiedad ante lo desconocido iba creciendo por momentos.
He conseguido no vomitar ni una sola vez a lo largo de esta semana, he reprimido la necesidad que ha aparecido en numerosas ocasiones (a pesar de haber tenido muy fácil hacerlo si hubiese querido) y también he conseguido resistir a la tentación de buscar una báscula para poder pesarme (aunque al llegar a casa de nuevo fué lo primero que hice) ¿Y por qué no decirlo? Por una vez me siento orgullosa de mi actitud.
Hasta aquí llega la parte positiva del viaje porque aunque realmente he conseguido desconectar un poco de todo y disfrutar de ciertos momentos (cosa impensable hace unos meses) porque apenas tenía tiempo de pararme a pensar y eso me ha sido de gran ayuda, también han existido momentos delicados que aunque puedan parecer una tontería yo los he vivido con gran intensidad.
La comida me la servía yo y aún no soy capaz de distinguir entre una cantidad escasa, normal o excesiva asique escogía lo que consideraba menos calórico (para evitar sentirme culpable después y reducir así las posibilidades de acabar recurriendo al vómito) y me servía lo que yo creía que era una cantidad normal más un poco más a sabiendas de que mi perspéctiva no es la más objetiva. Pero mis esfuerzos parecían no ser suficientes y se acababan generando comentarios irónicos e incluso pequeñas disputas del tipo " Si, tú no te pongas más no sea cosa que engordes unos gramos porque sería una lastima".
Intentaba hacer oidos sordos ante esos comentarios y permanecía callada pero no podía evitar que me hiciesen sentir mal, pero aún así hacía el esfuerzo de servirme de postre un trocito de bizcocho o un poco de flan para su tranquilidad en lugar de una pieza de fruta que es lo que habría escogido (solo de ver el flan o el bizcocho en el plato frente a mí la ansiedad empezaba a hacer acto de presencia, pero aún así me lo comía) y volvían otra vez "¿Solo eso? Casi no has comido. Eso te falta a tí para bajar más de peso, pues ya puedes ir poniendo quilos porque al final te los voy a poner yo de golpe"
Joder!! Lo estoy intentando, me estoy esforzando como nunca lo había hecho y ese tipo de comentarios precisamente no ayudan, tan solo me dan ganas de decir "¿Quereis saber lo que es de verdad no comer?"
Parecen no entender que yo como por narices, porque me obligan y por que me obligo porque ha de ser así y me cuesta horrores. Me encantaría hacerlo con normalidad y porque me apetece hacerlo pero por desgracia no es así. Lo hago porque sé que lo tengo que hacer y punto.
Veo como la gente pasea comiendo un helado, una bolsa de papas... y me resulta curioso e incluso increible pensar en que mientras yo no soporto que nadie me vea comer, hago las tres comidas obligatorias y cuento las kcal de cada cosa que me llevo a la boca la gente por lo general come con despreocupación, por gusto, disfrutando de esos bocados que a mi tanto me pesan. Personas gordas, delgadas... comiendo porque les apetece hacerlo, porque les gusta hacer aquello que yo tanto odio y es entonces cuando siento envidia sana al ver que lo que para mí es un suplicio diario es para la inmensa mayoría algo normal e incluso placentero.
Por más que trate de quitame la etiqueta que llevo a la espalda parece que estoy condenada a cargar con ella haga lo que haga. Soy "la enferma", "la anoréxica" "la que no come". Ya sé que tengo un problema, sé que estoy enferma... pero al menos por un momento me gustaría olvidarlo.
Aquello que en caso de ocurrirles a los demás tendría una explicación lógica en mi caso parece que todos quieren achacarlo a mi trastorno alimentario. Me explico, hubo un par de días, en especial uno en los que mucha gente iba en manga corta pero yo llevaba manga larga y estaba muerta de frío, al llegar al hotel a media tarde empecé a ponerme capas de ropa y me acurruqué en la cama hecha un ovillo... simplemente estaba destemplada, tenía mal cuerpo, cosa que le puede pasar en un momento determinado a todo el mundo, a todo el mundo menos a mí al parecer "eso son falta de calorías" "si tuvieses algún quilo más verías como no tendrías tanto frío" "No es normal, tú estás enferma que te hagan una revisión de arriba a abajo" Sé que se preocupan pero estoy cansada de oír esos comentarios, no necesito que me recuerden lo gorda o lo flaca que estoy todo el tiempo.
Y si que yo tuviese frío y andase con la chaqueta puesta todo el tiempo ya generó todo eso... sin quererlo por la noche poco después aún les dí más motivo para que aumentasé la alarma. Ese día caminamos casi 4 horas sin parar por la mañana y 3 más por la tarde, en mi opinión 7 horas de caminata agotan a cualquiera y si a eso le sumamos que yo tampoco tengo mi energía en su nivel máximo... me dió un mareo mientras estabamos en el ascensor y gracias a que estaba apoyada en la pared no me caí, se me movió todo y parecía que era el ascensor el que daba esos movimientos, mi espalda descendió resbalando por la pared mientras yo me sostenía en pie como podía y cuando me repuse y convencida de que le había pasado algo al ascensor exclamé asustada "¿Qué ha pasado?" mientras los tres me miraban sorprendidos y sin comprender "¿Te has mareado?" a lo que yo respondí que no lo sabía. Se miraron entre ellos alguien dijo "al final vas a tener que ir al médico pero a que te miren todo".
Estoy convencida de que fué fruto del cansancio nada más, porque aunque no comí en exceso, hice mis tres comidas con postre incluido cada día de los 7 que estuve allí.
Este es otro claro ejemplo de que si le hubiese ocurrido a otra persona las conclusiones habrían sido probablemente: cansancio, una bajada de tensión... pero en mi caso vuelven a ser la falta de kilos, kilos que a día de hoy en las fotos del viaje yo vuelvo a ver como sobrantes por todos lados.
Es curioso como las cosas cambian depende del cristal con el que se miren y depende de quien las haga.
Pero en fin... el balance que hago de esta semana que he pasado fuera es positivo en general, salvo por esos pequeños detalles.
sábado, 3 de abril de 2010
Poco a poco
Ultimamente estoy... en realidad no sé muy bien como estoy, es una extraña tranquilidad la que me acompaña en estos últimos días y aunque trato de disfrutarla también me preocupa porque en diversas ocasiones anteriores esta misma tranquilidad no era más que la que precedía a la tormenta (aunque no tiene porque ser así necesariamente), prefiero no pensar demasiado en ello por el momento.
Ahora miro hacia atrás (y no tan atrás) y me resulta muy difícil aceptar y asimilar muchas de las cosas que he hecho, aunque soy consciente de que yo soy la única responsable de mis actos. En ocasiones es como si esos actos se volviesen ajenos a mi, como si los viese desde fuera pero no los hubiese vivido en mi piel y es tan contradictorio... porque en el momento que sucedían los vivía con gran intensidad.
La enfermedad parece estar revelandose al comprobar como se tambalean los cimientos tan densos que la sustentan y esa revelión influye en mis pensamientos ya que parece obstinada a jugar todas sus cartas y morir matando y es entonces cuando se me ocurren mil excusas para poder justificarme de algún modo y hacerme creer a mi misma y a los demás que nunca he estado al límite, que nunca ha sido para tanto, que por una vez más que haga tal y tal cosa no pasa nada, una última vez no me va a perjudicar (de momento esa última vez nunca es la última)... ¿pero cuál es el límite? ¿Dónde está la linea que me separa de él?
Trato de autoconvencerme de que nunca rebasé esa linea y para ello me escudo en que en todo el tiempo de enfermedad no he llegado a alcanzar un peso límite y los kilos que me separan del infrapeso severo se convierten en un gran enemigo en esta lucha ya que me hacen considerar que tengo por delante un margen de error que me hace disponer de una mayor libertad de movimiento.
Ahora soy consciente de que no es necesario ser la más enferma entre las enfermas para tener un problema, lo tengo (aunque por momentos se me olvide o mejor dicho quiera olvidarlo). Sé que en todo este tiempo he traspasado muchos límites, que en ocasiones he llegado a caer más bajo de lo que nunca hubiese podido imaginar. Sé que aunque ahora empiezo a estar un poco mejor no me puedo relajar porque estar mejor no significa estar bien y cualquier mínimo descuido puede ser suficiente para llevarme de nuevo al borde del precipicio, cada excusa que me pongo como barrera para no avanzar da más fuerza a la enfermedad y si no lo remedio ya, puede llevarme a la cronificación y no quiero...no puedo bajar la guardia, no puedo permitirme ciertos lujos... todo esto lo sé, pero hay una parte de mi que prefiere seguir a ciegas porque tengo miedo, mucho miedo y no sé como enfrentarme a él.
Mi visión y mi modo de hacer las cosas no es la mejor y si de verdad quiero que todo cambie y así es, no me queda otra opción que tener una confianza ciega en la objetividad de los demás y forzarme a hacer las cosas que tengo que hacer como las tengo que hacer, sin excusas, dejarme guiar esperando que llegue el momento de que no sea necesario forzar nada y salga solo. Sé que es el único modo, pero me cuesta tanto... yo sé lo que veo, sé lo que vivo y aunque también sé que no se ajusta a la realidad y que la visión que tengo de mí es totalmente distorsionada porque hay hechos objetivos que así lo avalan:1.58 m,45 kgs,IMC 18, talla 34-36, todo el mundo opina que estoy delgada... Con todos estos datos la teoría es que no estoy gorda, no puedo estarlo, los hechos son hechos y es lo que me tendría que valer, pero yo lo veo y lo vivo de una manera completamente diferente por lo que al fin y al cabo mi forma de verme se convierte en mi realidad y me cuesta creer en una realidad totalmente opuesta a ella. Asique en este caso sin que sirva de precedente, creo que no me queda más remedio que creer para ver en lugar de ver para creer.
A veces me invade la tentación de seguir en el camino que ya conozco porque me resulta más "fácil" ya que cuando me dejaba arrastrar por la enfermedad actuando solo por inércia sufría pero era un sufrimiento distinto, un sufrimiento que en cierta medida creía poder controlar porque era yo con mis actos quien me lo ocasionaba.
Cuando me sentía mal y me invadia la sensación de aislamiento, soledad, vacío, tristeza, miedo... trataba de evadirme. Al principio ocupaba la mayor parte del día urdiendo estrategias para no comer, contando kcal... después cuando fuí descubierta empecé a asfixiar los sentimientos negativos con comida en forma de atracón y trataba de expulsar el peso que me oprimía la mente y el estómago con vómitos autoinducidos y cuando mi peso comenzó a aumentar y no podía hacerme a la idea volvieron las restricciones y una larga lista de cosas más. Como yo digo el "mounstro" siempre me ha acompañado, tan solo muta pero su finalidad es la misma, paliar el dolor que siento por dentro a base de causarme dolor externo. Mi vida giraba entorno a la comida y los números, no había más... era mi día a día, la cara y la cruz de la misma moneda, mi castigo cuando creía que lo merecía y mi salvación cuando me encontraba perdida.
Me dejaba llevar por mis pensamientos, no me cuestionaba nada, lo hacía y punto... si quería restringir comidas lo hacía, si necesitaba vomitar lo hacía también y así con todo... buscaba el momento y el lugar para poder hacerlo (aunque muchas veces no fuesen los más apropiados) y actuaba. Por un momento me sentía liberada, tranquila... pero cuando pasaba el "efecto", cuando me encontraba otra vez en la soledad de la noche todos esos sentimientos de los que había tratado de deshacerme inutilmente volvían multiplicados.
Creé una rueda que no era capaz de parar, cuanto peor me sentía más me refugiaba en el trastorno alimenticio y cuanto más bajo caía peor me sentía y por tanto más recurría a él, así una y otra vez. Nunca era suficiente y cada día que pasaba, la burbuja de irrealidad que yo misma me creé parecía hacerse más grande para los demás (haciendo más difícil que llegaran a mí) y más pequeña para mí misma, me estaba asfixiando allí dentro y por más que desde fuera hubiese gente dispuesta a ayudarme yo me acurrucaba más y más allí dentro y no alargaba mi mano para poder agarrarme con fuerzas a la mano que me ofrecían desde el exterior por lo que me resultaba imposible salir de esa espiral de autodestrucción y en realidad creo que tampoco estaba muy dispuesta a salir de ella. Me estaba consumiendo lentamente, mi cuerpo pero sobretodo mi mente se iban haciendo añicos, estaba porque tenía que estar pero tan solo era otro cuerpo más arrastrado por el aire... eso era, un cuerpo que se estaba haciendo cada vez más pequeño por fuera y por dentro, apenas quedaba un ápice de mi en su interior. Me límitaba a dejar los días pasar, dejé de esperar nada, tan solo deseaba que todo acabase cuanto antes. No quería morir (aunque esa idea pasara una y otra vez por mi cabeza), como decían en inocencia interrumpida "cuando no quieres sentir la muerte puede parecer un sueño, pero cuando ves la muerte de verdad hace que soñar con ella resulte ridículo". No quería morir, no quiero morir, pero tampoco quiero ni puedo vivir así porque no es vida.
Estos últimos días a pesar del insomnio y el cansancio que arrastro, he conseguido relativizar algo más. Hay días en los que me siento peor que nunca pero sé que eso es provocado por los multiples pensamientos contrapuestos que golpean mi mente, por la lucha interna que estoy librando... pero ahora aunque me sienta mal y en innumerables ocasiones me venza el miedo, la desesperación o las ganas de tirar la toalla me estoy dando la oportunidad que nunca me había dado. Empiezo a vislumbrar que realmente lo puedo conseguir (aunque por momentos me invaden las dudas) porque aunque siga metiendo la pata más de lo que me gustaría empiezo a no dejarme arrastrar e igual que antes no me cuestionaba nada y me dejaba llevar por la inércia y cuando caía lo hacía hasta lo más profundo y me quedaba allí, ahora antes de dar cualquier paso y precipitarme me paro, reflexiono (en ocasiones resulta imposible) y trato de retrasar los momentos que me pueden perjudicar con la esperanza de que retrasando mis actos la ansiedad o la necesidad que siento se acabé calmando e incluso desaparezca. A veces surte efecto, otras por el contrario no (supongo que es cuestión de tiempo y perseverancia) y surje el sentimiento de culpa, pero ahora si que puedo decir que estoy haciendo lo posible y tratando de hacer lo que creía imposible por salir de esta espiral.
E incluso hay pensamientos que tenía automatizados y aparecían sin más que ahora ya no aparecen o si lo hacen no lo hacen con la misma fuerza que lo hacían antes y por lo tanto no me afectan del mismo modo. Y eso me ayuda a confiar en que es posible.
Hoy me he pesado y estoy en 45 kgs y eso me alegra a la par que me preocupa... pero en fin... poco a poco, supongo.
viernes, 26 de marzo de 2010
¿Qué sería de mi vida si no estais?
Mi primi: Cariño te debo tanto... Millones de gracias por ser como eres y estar ahí siempre. Por escucharme, por no prejuzgarme, por mirar más allá de mis silencios, por regañarme cuando lo necesitaba, por hacerme reir, por calmar mi llanto, por darme esa dosis de realidad que tanto necesito y decirme las cosas como son y no como yo las quiero oir, por darme tiempo y no presionarme... por mostrarme de algún modo el camino y ayudarme así a tomar la mejor decisión que he podido tomar y que sin tus consejos probablemente nunca habría tomado... el camino de la recuperación, y poco a poco lo voy logrando aunque sea más difícil de lo que imaginaba pero no quiero pensar en que punto me encontraría ahora si hubiese continuado dejándome caer sin freno.
Sabes que estoy y estaré aquí siempre para lo que necesites... ojalá estuviese en mi mano poder hacer más. Ojalá todo fuese diferente.
"Seré tu luz, seré un disfraz, una farola que se enciende al pasar. Cualquier mariposa, la estrella polar, que viene sola y muy solita se va. Seré el sabor de un beso en el mar, un viejo proverbio sobre como olvidar. Seré Inmortal, porque yo soy tu destino"
Cuando me siento sola escucho esta canción y me acuerdo de tí. Esté donde esté siempre te siento cerca.
Como dice la canción el llorar no me hace daño siempre y cuando tú no llores... pero también te digo que si necesitas llorar puedes contar conmigo porque tienes todo el derecho del mundo de sentirte como te sientas. Eres fuerte y eso no lo puede poner en duda nadie, porque lo has demostrado con creces todo este tiempo pero que seas fuerte no implica que seas de piedra, porque no lo eres... y quienes te conocemos lo sabemos.
A veces se pueden decir tantas cosas sin la necesidad de hablar... Contigo en muchas ocasiones una mirada es suficiente para entendernos, para descifrar lo que hay trás ella. Solo hace falta mirar un poquito más allá para ver lo realmente valioso, la esencia... Vales muuucho mi niña!!
No sabes cuanto me alegro de que formes parte de mi vida. Siempre has estado ahí, a pesar de todo, a pesar de no tener el porque hacerlo porque bastante tenías ya tú...
Te quiero muxo, y aunque sientas ese gran espacio vacio que por desgracia es inevitable NO ESTÁS SOLA, ok???
Xuxa: Pufff son 10 años ya desde que te conocí, desde que nos encontramos en aquella clase. Tú callada, yo incluso más callada si cabe, y ahora no hay manera de callarnos... Cuanto ha llovido desde entonces, cuantos momentos compartidos. 10 años dan para mucho, momentos muy buenos, pero también muy malos... Tú has vivido todo esto desde el principio, mi caida, mis recaidas, mis intentos de fingir que ya todo estaba bien...
Aquel amuleto tuyo que me dejaste para que me diese fuerza cuando la psico del colegio iba a hablar con mi madre, tus intentos de defender mi postura frente a Paco, cuando en las cenas cambiabas de tema cuando alguien hacia referencia a lo poco que comía, cuando me acompañaste a Valencia (estaba muerta de miedo pero me sentí tan arropada que ese miedo se hizo más pequeño y yo más grande)... me has demostrado mucho, la verdadera amistad existe y cuando se encuentra no se cambia por nada.
En todo momento he sentido tu apoyo mientras permanecias callada esperando a que yo cogiese las fuerzas necesarias para hablar de lo que me estaba ocurriendo. Has soportado mis cambios de humor, has estado ahí incluso cuando yo ya no era yo... En muchas ocasiones te lo he puesto muy difícil, lo sé y lo siento.
Nos complementamos de una manera impresionante, incluso decimos lo mismo al mismo tiempo. Cuando una está mal a la otra parece avisarle un "sexto sentido" de que hay algo que no está bien y ahí está ese sms, esa llamada que necesitamos...
Siempre estás y siempre trato de estar.
Anónima ya no tan anónima: No sé si me continuas leyendo pero tenía que nombrarte porque también eres una parte muy importante en esta historia. Sin apenas conocerme me tendiste tu mano, me hablaste, me aportaste otra perspéctiva... Me hiciste ver que salir de esto es posible, que hay vida detrás de la enfermedad. Si crees en algo y luchas con todas tus fuerzas se puede conseguir. Eres un ejemplo claro de ello.
Necesitaba escucharte, necesitaba sentir que quien me hablaba realmente comprendía lo que estoy viviendo y eso solo es posible si antes se ha vivido. Y con cada palabra, cada frase que decias y que yo escuchaba con atención me daba la sensación de que era como si hablase yo o como si pudieses leer mis pensamientos, incluso como ya te dije pusiste palabras a pensamientos y sentimientos que yo no lograba definir.
Tenías razón, quien se sentó enfrente tuya no era yo, era tan solo un ser inerte, en realidad sigo sin ser yo... sigue sin estar presente mi verdadera esencia pero en ocasiones empieza a hacer alguna que otra aparición fugaz. Espero que algún día quienes me rodean pero aún no me conocen de verdad puedan llegar a conocerme. Que algún día pueda darles la opotunidad de conocer esa parte de mi que no muestro y pueda darme a mi misma la oportunidad de ser yo, tal cual sin disfraces...
Gracias!!!
Nel·la: Wapa!!! Tenemos ese café pendiente. En cuanto las aguas vayan volviendo a su cauce lo solucionamos. Para mi fue toda una sorpresa cuando descubrimos que aunque hablábamos a través de una pantalla de ordenador y con lo grande que es el ciber espacio estabamos más cerca de lo que pudiesemos imaginar.
Gracias por cada palabra. Si puedo extraer algo bueno de todo esto es haber conocido a personas que realmente valen la pena y tú eres una de ellas. Siempre tienes una palabra de aliento, siempre extraes el lado positivo o al menos menos negativo de las cosas. Cuando escribo desde la desesperación, desde el cansancio son algúnos de los comentarios los que me dan el empujoncito que necesito, los que me hacen darle la vuelta a la "tortilla" y ver que las cosas son diferentes dependiendo del cristal con el que se miran porque no es tan importante el que se vive si no como se vive. Lo que no nos mata nos hace más fuertes y trato de sacar fuerzas de flaquezas y eso antes en mi era practicamente impensable.
Luchas por vivir, por cumplir tus sueños... y eso siempre es admirable.
Mereces ser feliz porque eres grande, que nada ni nadie te arrebaten esas ganas de encontrar la esencia de la vida porque ese es el motor que nos mueve cada día.
Nuria: Gracias por hacerme sentir escuchada de verdad, por tu santa paciencia, por poner palabras a los sentimientos que esconden mis silencios, por hacerme sentir cómoda, por tu sonrisa tranquilizadora, por tratar de facilitarme las cosas en todo momento, por abrirme los ojos cuando yo sola no veo. Por dejarme ver que tras una buena psicóloga hay una persona aún mejor. Por demostrarme que siempre hay alguien en quien poder confiar y en tí sé que puedo confiar. Sobretodo gracias por acompañarme en este camino... a solas me habría resultado imposible.
Maia: Wapaaa!! Tú eres otra de esas personas maravillosas que me he encontrado en el camino... Me entiendes y te entiendo a la perfección porque practicamente empezamos este viaje juntas y hacemos casi las mismas "paradas", paradas a veces necesarias para poder seguir avanzando. Estamos en el mismo barco y remamos en la misma dirección y aunque a veces nos desviemos no nos perderemos mientras no perdamos de vista nuestra meta, VIVIR.
Recuerda: Rendirse no es una opción!!! Antes o después lo conseguiremos y como tu dices lo celebraremos las 2, porque mereceremos una celebración en toda regla.
Seguimos hablando por el mundo tuenti jejeje. Gracias por estar ahí!!! Vales millones, espero que algún día logres verlo.
Manu: Ojalá todo hubiese sido distinto pero muchas veces las cosas son más difíciles de lo que puedan parecer. Decias que te costaba tener paciencia, pues conmigo has demostrado tener toda la del mundo y más. Eres una de las mejores personas que he conocido en mi vida y tengo la gran suerte de que formas parte de ella. Temía perderte y estabas en tu derecho de alejarte de mi y desaparecer pero a pesar de todo siempre estás ahí cuando te necesito, para escucharme, para animarme, para darme esos "tirones" de orejas para que reaccione. Creo que no hay nada por decir que no te haya dicho ya.
* No es más grande quien más espacio ocupa si no quien más vacío deja cuando ya no está*: Cuando me siento sin fuerzas o en el borde del precipicio a punto de caer... me acuerdo de tí, de tu fuerza y trato de encontrar las mías que aunque muchas veces permanezcan ocultas deben estar ahí en algún rincón aunque sean en menor proporción y me aferro a ellas para no desandar lo andado. Como alguien me dijo una vez "Las personas permanecen vivas de algún modo siempre que haya alguien que las recuerde" y tú por suerte y porque te lo ganaste tienes muchas personas que te recuerdan y siempre te recordarán.










